No es el único que debe irse…

Dramática situación vive River Plate en Argentina. No es este torneo exclusivamente, este mal viene desde hace ya algunos años y hoy está en su punto máximo de negatividad. No ganan, no divierten, no juegan a nada y parece que los jugadores están aburridos de salir a un campo de juego.

Gorosito tiene que irse, es el clamor general de la afición riverplatense, que hoy más que nunca se ha pronunciado en contra del director técnico, jugadores y presidente del club, señor José María Aguilar.

Este domingo 20 de septiembre, River perdió con Arsenal de Sarandí por 1–0 y la afición explotó en contra de los jugadores y del entrenador, Néstor Pipo Gorosito. Apenas el jueves pasado, River Plate quedó eliminado de la Copa Sudamericana al perder los dos juegos eliminatorios ante Lanús, y hoy dio una triste exhibición ante Arsenal.

El nivel de juego es bajísimo. Jugadores talentosos como Buonanotte, surgidos del club, hoy patean, agreden y muestran desesperación cuando están en la cancha. Ariel Ortega y Marcelo Gallardo, históricos del equipo millonario, simplemente no gravitan en la cancha y además son jugadores ya veteranos que físicamente, quizá, no estén para cargar al equipo como lo hicieron en sus años grandes. A veces ni juegan.

River no gana nada. Hace años que no gana absolutamente nada importante. Es una vergüenza lo que han hecho con este equipo histórico. Palabras de Enzo Francescoli, ídolo de River en la década de los noventas, comentó que han hecho pedazos a este equipo y que urge reconstruir lo que River era y lo que significaba, no sólo para el país, sino para el mundo en general.

Gorosito parece no entender lo que pasa. Por su cabeza no ha pasado la idea de renunciar y quizá esa no sea la solución a estos problemas, porque son de fondo, no son de este torneo. La pérdida de identidad del club se ha agudizado más con los años buenos de Boca a principios de esta década, donde ganó Libertadores e Intercontinental. River desde 1996 no ha ganado nada a nivel continental.

La afición de River hoy ya se pronunció y lo hizo de manera fuerte. Agredieron verbalmente al técnico y jugadores, e incluso al presidente, José María Aguilar, responsable directo de lo que pasa con el equipo. Es ahí donde River tiene que modificar. Se tiene que ir Aguilar, se tiene que ir Gorosito y tiene que llegar gente de River, que sepa lo que es este club y que haga una reestructuración, filosófica sobre todo.

Hoy River ocupa el lugar 15 del torneo. Un ganado, un empatado y tres perdidos. Diferencia de menos tres en goleo y, peor aún, sin ilusiones de salir adelante. Ya ni el que Boca, su rival de toda la vida, esté en similares circunstancias, les provoca éxtasis a sus fanáticos que realmente están enfadados, quieren la enuncia de Gorosito, que debe hacerlo porque no ha cumplido, pero con él se deben ir José María Aguilar y toda su cuadrilla de directivos que no han servido para nada.

De aquel River de Marcelo Salas, de Pablo Aimar, de Marcelo Escudero, de Celso Ayala y Enzo Francescoli no queda absolutamente nada, si acaso el recuerdo de gente que por este equipo dio todo lo que tenía. Hoy se habla de Fabbiani, que pesa casi 100 kilos, y la gente ya se mofa de él con carteles fuertes en contra de su persona. La pregunta es, ¿quién contrató a un jugador no apto físicamente para rendir 90 minutos?

Ramón Díaz, el famoso Pelado, es solicitado por la afición. Quizá deba regresar sólo para darle, de entrada, gusto a los fanáticos que son los que pagan un boleto para verlos en el estadio. Lo demás tiene que llegar paso a paso, pero para eso, se tienen que ir el técnico, que no ha logrado nada en su gestión, y sin duda alguna José María Aguilar, uno de los hombres más cuestionados en el núcleo del club.

La crisis en River es ya un escándalo y causa reacciones extra fútbol. Hay que tomar decisiones, pero ya.

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