Honor a quien honor merece

Cuando escucho a José Ramón Fernández hablar de fútbol en general, automáticamente me remonta a sus años grandes en DeporTV, cuando era el programa deportivo más importante del país. Más de 30 años de Joserra, como se le conoce en el medio, fueron sustento de un periodismo diferente -no por fuerza bueno o malo-  a lo que habitualmente se dejaba ver en otros lados. Cierto era que la mayor parte del país aficionado al fútbol y a los deportes en general prefería ver DeporTV a otras opciones.

Hago referencia a esto porque muchos años después de esa época las cosas se fueron deteriorando, al igual que el fútbol mexicano y el deporte nacional en general. Con el tiempo, DeporTV se convirtió en un espacio solo para fútbol, y aunque de repente daban espacio para NBA y Automovilismo, la realidad es que eran como de relleno. Se perdió la esencia del programa y se convirtió en un rincón de amargados que pujaban contra un equipo de fútbol. Sí, atinó usted, del América. Gente importante como Alejandro Lara Licea, Alberto Fabris del Toro, Carlos Albert, históricos del programa, lo fueron dejando a la deriva hasta que así como él, desaparecieron del famoso deportivo.
Joserra parecía intocable pero su momento le llegó. La traición de un grupo de jóvenes inexpertos, que todo lo aprendieron de él y que le profesaban respeto y honor, conspiró para dejar fuera de la jugada al veterano comentarista que muy en su interior sospechaba algo pero no lo vio venir de esa manera.

Cuentan las malas lenguas en el medio, que un proyecto para un evento grande como un Mundial o Juegos Olímpicos fue diseñado por Joserra y Faitelson. El proyecto cayó en manos de los jóvenes vivaces quienes le modificaron algunos apartados y lo entregaron como propio haciéndolo quedar mal y como obsoleto para la empresa al reconocido comentarista. Esto trajo problemas y terminó con la etapa de José Ramón Fernández al frente de la emisión. Eso cuenta una de las muchas historias que hablan del fin de una era del polémico periodista en un espacio que es de él y en el que siempre será recordado. Unos con agrado y otros que no lo pueden ni ver, ni oír, pero que siempre terminan sabiendo lo que dice.
DeporTV se acabó, claro está. Bueno, en esencia se terminó porque lo que a últimas fechas nos presentan en TV Azteca es una parodia de algún programa serio de alguna parte del mundo, no se cuál, pero así ha de ser me imagino.

Joserra ahora en ESPN, ha intentado proyectar su estilo, pero cierto es, que ya no tiene al conjunto de niños al que mandaba y moldeaba. A final de cuentas DeporTV y Los Protagonistas (concepto surgido durante la etapa de José Ramón Fernández para eventos de clase mundial), sigue siendo un nido antiamericanista, muy barato y corriente cabe mencionarlo, pero que cumple con su intención de joder a un equipo de fútbol que pertenece a la empresa–competencia de TV Azteca. Volvió a atinar usted, Televisa.

Lo más triste de esto es que parece que la etapa de José Ramón Fernández está llegando a su fin. El protagonismo del señor ha pasado a segundo término pues ahora comparte pantalla con muchos de sus ex colaboradores, pero que tienen un lugar técnicamente hablando, similar al de él dentro de las emisiones. David Faitelson, quien leal a él prefirió irse de TV Azteca que continuar con la debacle anunciada de los proyectos de la televisora, ahora forma parte de una sección polémica entablada con Joserra, tristemente parece más un circo que un debate real, sólo le faltan las letritas de “esto fue actuado”.

En fin, todo por servir se acaba y aunque la vigencia de José Ramón permanece más por lo que fue que por su actualidad, a veces extraño los domingos a las seis de la tarde oír la voz de Alejandro Lara Licea presentando: “Esto es, DepooooooooooorTV».

Honor a quien honor merece.

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