Christian Bermúdez, el crack ausente

Desde que llegó Javier Aguirre a la Selección, se ha hablado de la ausencia de Antonio Naelson.  De lo bien que refrescaría la media cancha y el manejo de tiempos.  También se ha criticado que Adolfo Bautista no haya sido contemplado, como recambio de Cuauhtémoc Blanco, además de su capacidad para resolver partidos, cuando se lo propone.  Hasta se ha llegado a pensar en la inclusión de nuevos naturalizados, pese a que siempre se les termina criticando y, de alguna manera, satanizando.

Pero lo que es en verdad triste, es no haber visto, ni en el proceso de Hugo Sánchez, ni con Sven Göran Eriksson, y menos con el Vasco, el tan merecido llamado de Christian Bermúdez al representativo mexicano.

El Hobbit, de 22 años y siete torneos cortos en primera división, no sólo pide a gritos una inclusión en las famosas listas tricolor, sino que es necesario para el conjunto de Aguirre.  Posee cualidades pocas veces vistas en nuestro balompié, además de una regularidad impresionante.

Desde hace un par de años, el Atlante del Profe Guadalupe Cruz lo tiene como referencia a la ofensiva.  Los Potros son unos con Bermúdez y otros totalmente diferentes sin él.  Es posible, incluso, que se haya llegado a una “Hobbit-dependencia”.

Es posible que su corta estatura haya sido el motivo de su marginación.  El tipo mide 1.63 y además pesa tan sólo 58 kgs.  Pero su manejo del balón, su verticalidad al ataque y la precisión de sus pies, son cosa seria y de respeto total.

A eso le podemos sumar el proceso de madurez al que se ha visto sometido el pequeño jugador atlantista, desarrollo que le ha dado un juego mucho más completo.  No es envidioso ni mucho menos personalista.  El Hobbit trabaja para el equipo, y el 90% de las veces a un nivel óptimo.  No es “teatrero”, ni quiere protagonismos, simplemente se ha dedicado a hacer su trabajo, por la banda derecha del conjunto rival.

Tiene un centro de gravedad digno de todo un crack.  Su altura y peso no son problema y lo ha demostrado en el conjunto de Cancún.  Cierto es que la vitrina con Atlante no lo ha dejado despegar, pero más allá de eso, esta la calidad innata, que se ha explotado cada fin de semana, durante los dos años recientes.

Para la Selección Nacional Mexicana, sería, si bien no titular desde un inicio, un buen recambio que sin lugar a dudas podría definir encuentros.

Probablemente el juego de los últimos seis meses le ha valido el puesto a Enrique Esqueda en la última convocatoria de Aguirre, para el juego amistoso contra Colombia.  Sin embargo no es posible comprar el medio año positivo (y a medias) del americanista, contra los dos años de producción de alto nivel del potro Bermúdez (por lo menos año y medio excelentes).

Triste.  Así de simple y sencillo, el mejor jugador de la plantilla azulgrana, el bastión del ataque de Guadalupe Cruz y un jugador desequilibrante por excelencia, se ha mantenido al margen de una Selección que lo necesita.  Ha obtenido buenos resultados, sí.  Pero podría ser mejor y llegar todavía más lejos con tipos como Bermúdez, que a fin de cuentas hoy todo se resume a la injusticia de no verlo portando la casaca nacional.  Con su calidad, regularidad y productividad,  el Hobbit es el crack ausente que México necesita.

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