Buscando explicaciones

Cruz Azul cayó en casa ante el Toluca y rompe así una racha positiva en cuanto a juegos sin perder, pero más allá de esta derrota la cual se dio ante uno de los mejores equipos de México, está la manera en que perdieron. Nuevamente el Azul fue víctima de sus propios errores y lo peor, fueron errores mentales los que terminaron por condicionar el juego.

No entiendo realmente como Cervantes sigue jugando en el titular cementero, será quizás que no hay nadie más, lo cual se me hace poco probable, pues la calidad de Cervantes, nos ha mostrado, no es la de un jugador de primer nivel para la liga de México.

Resulta que en los juegos importantes, la defensiva cementera, encabezada por Cervantes suele quebrarse. Sí, ante América fue de la misma manera, después vinieron juegos relativamente buenos del Cruz Azul pero no era Cervantes justamente el mejor de la cancha.  Los goles de Tito Villa opacaron algunos errores grandes de la defensiva  y por ende de Cervantes, quien para algunos comentaristas, como Javier Alarcón, cruzazulino empedernido, el central cementero ya estaba subiendo su nivel a la par que el equipo ganaba.

Los errores tácticos son frecuentes en el fútbol, los mentales, también lo son.  En esta ocasión Cervantes abusó de ambos tipos y cuando Toluca jugaba con diez, por la expulsión de Néstor Calderón, baluarte ofensivo choricero, a Cervantes se le ocurrió aventarse un clavado en el área  para fingir un penal. El señor estaba amonestado y la roja vino enseguida, terminando con la superioridad numérica en la cancha para su equipo. La desventaja toluqueña no pesó entonces. Todavía después de su error, Horacio Cervantes se rió del árbitro como dándole a entender que había cometido un error. La verdad es que no tenía en dónde meter la cabeza. Cinco minutos después de eso, cayó el segundo gol choricero que prevaleció hasa el final.

Cruz Azul–Toluca,  era el juego que los dirigidos por Enrique Meza tenían que ganar para realmente mostrar sus alcances en el actual torneo. No es que Toluca fuese el regulador del equipo azul, pero si es un equipo fuerte que manda actualmente en la liga y que siempre su visita a la capital ante Pumas, América o Cruz Azul, resulta muy atractiva. En esta ocasión el Azul falló.

Errores mentales como el de Horacio Cervantes dan al traste con todo el esfuerzo de sus compañeros. No exagero ni trato de cargarle la mano al defensivo cruzazulino, pero se hizo expulsar en una jugada absurda, tonta y que además ni siquiera es él un especialista en clavarse en el área, eso es peor aún. Se vio mal, se vio grotesco dejándose caer y Cervantes debe ofrecer una disculpa a sus compañeros y cuerpo técnico porque echó a perder el juego y el trabajo de una semana.

Al final Toluca ganó por 1–2 y pegó fuerte la derrota en el equipo cementero que por si fuera poco, víctima de la indisciplina de sus jugadores, sufrió la expulsión de Gerardo Torrado ya terminado el juego por reclamar de más, una verdadera estupidez de Torrado que suele caer en eso muy seguido y de paso condiciona ya el siguiente juego con su ausencia.

Si Cruz Azul busca explicaciones de su derrota acá hay una o dos muy claras, las demás que las estudie Enrique Meza…

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