La peor de todas

Hoy el Dinamo de Kiev dio vergüenza en el Camp Nou. Claro, me podrán decir que el Barça es invencible, que no se le puede ir a jugar de tú a tú, o que si lo haces sales con más de cinco en contra.

En México siempre nos cansamos de decir que el fútbol europeo está a años luz, que la distancia de nuestros jugadores con los de allá es abismal y que la Champions como torneo es lo mejor del mundo. En lo general digamos que todas estas son verdades, pero hay particularidades que jamás podríamos verlas en nuestros equipos.

No somos magos ni adivinos, nadie lo es. No podríamos asegurar el triunfo ucraniano si éstos hubieran mostrado una actitud más osada, más ofensiva. Del mismo modo, nadie puede asegurar que aún jugando más al frente el partido habría terminado con el mismo marcador, o peor aún, con una ventaja más amplia para los de Guardiola.

En fin, en el terreno de los “hubiera” todo queda en imaginación, así que no lo veamos por ese lado. Yo apunto a la actitud, esa de la que tanto se habla en el fútbol aunque nadie la haya podido explicar. Y es que no se puede explicar, sólo se ve, se percibe.

Ya sabemos que hay equipos más fuertes que otros, y aunque no lo compartiré nunca, puedo llegar a entender que un técnico salga con precauciones, que piense antes en defender que en atacar. Igualmente entiendo que ante la presión rival termines metido en tu área y hasta que resignes la posesión de la pelota con tal de no perder marcas, posición o zona. Pero lo que hoy vimos fue un equipo que salió al campo entregado, derrotado, pasmado y sobrepasado por la imagen del poderoso.

Fue tan triste que daban ganas de apagar la televisión cada vez que Shevchenko luchaba contra cinco o seis rivales, a 40 metros de la portería de Valdés y a otros 30 de sus compañeros. Luchó, corrió, gritó y ningún compañero le hizo segunda. Hoy Sheva conoció la soledad. Lejos del área, lejos de su equipo y lejos del balón.

Retomo la comparación. Lo que quiero resaltar es que ningún equipo mexicano de Primera División, nunca, por ningún motivo, saldría tan muerto como hoy salió el Dynamo Kyiv. No sé si ganarían (como si alguien pudiera saber eso algún día), pero presentarían una cara mucho más retadora y mucho más animada. Por supuesto aquí también extiendo la comparación a todo el fútbol latinoamericano. Jamás veríamos un equipo tan lánguido.

Seguramente todos los entrenadores que enfrentan al Barcelona se plantean varias posibilidades para poder ganarle, o al menos complicarle un partido. No sé cuál será ideal, lo que sí sé es que la de Valery Gazzaev es la peor de todas.

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