Michael Laudrup

Técnica, delicadeza, imaginación, sencillez, temperamento. Si hubiera que definir a Michael Laudrup, sería necesario ocupar alguna de esas palabras y además agregarle el carisma y la interpretación del fútbol, como pocos lo pudieron hacer. Sus toques, sus resoluciones y su estilo, se pueden resumir a una frase que marcó su carrera: Enjoy Laudrup.

Laudrup nació en Dinamarca en 1964, en Copenhague. Su historia con el fútbol profesional se remonta al año de 1973, cuando Per Bjerregaard, joven médico y novel presidente del Brøndby IF, contrató los servicios de los retirados Finn Laudrup y Ebbe Skovdahl. Finn llevó a sus hijos Brian y Michael Laudrup y la historia del club se revolucionó: los Laudrup dejaron un legado ofensivo y ganador en la institución, que al día de hoy ostenta diez ligas (todas a partir del factor familia Laudrup) y el segundo lugar histórico, sólo detrás del poderoso FC Copenhague.

Michael debutó en 1982 con el modesto Brøndby IF, del condado que lleva el mismo nombre y está en las afueras de la capital danesa. Apenas un año le bastó a Michelino, para demostrar su hambre, calidad y capacidad, al tiempo que Europa y el mundo comenzaron a grabarse el apellido clave del fútbol de Dinamarca. En el verano del ‘83 emigró a la Lazio, donde permaneció dos años y marcó nueve goles en 60 juegos.

Los grandes ojos del buen fútbol lo observaron y codiciaron pronto. Después de la estancia en la capital, con los biancocelesti, el delantero, que bien podía ser creativo o extremo, se fue a la Juventus de Turín, donde despegó totalmente. Italia le tendría muchas sorpresas y su fútbol también.

En Turín permaneció cuatro años, mismos que lo vieron alzar dos copas: la Intercontinental de 1985 y la Serie A de 1986.  A su lado, jugadores de la talla de Michel Platini y Paolo Rossi, lo vieron despuntar y quedarse varado.  El calcio estaba deteniendo su desarrollo y un cambio de aires fue necesario para él y la historia del balompié mundial, pues fue en el siguiente escalón donde estalló su condición de crack.

Barcelona lo recibió en 1989, con Johan Cruyff al mando de la operación: el Dream Team culé se estaba gestando. En el Camp Nou, lo recibieron otros fuera de serie de la talla del búlgaro Hristo Stoichkov, del holandés Ronald Koeman, y de los españoles Josep Guardiola, Andoni Zubizarreta y José Mari Bakero.

Lo que el danés consiguió en el conjunto blaugrana, pocos fueron capaces de repetirlo, siquiera de contarlo. La magia, la creación y la tranquilidad con el esférico, se fueron apoderando del juego total culé, se fueron comiendo al mundo a pedazos.

Todo llegó al éxtasis en el ’92, luego de la Copa de Campeones de Europa de Wembley, imponiéndose a la Sampdoria.

A partir de ahí todo fue diferente. Llegó Romário al Barça y Cruyff fue desplazando al danés. El tridente extranjero del equipo catalán era compuesto, ahora, por Stoichkov, Koeman y Romário.

El vestuario se volvió ríspido e incómodo para el vikingo. La banca no le sentó bien y la relación con su entrenador se quedó en el suelo. La mente del director del Dream Team, no le dio acceso, ni siquiera para la final del ’94, de la Champions, en Amsterdam. El partido ante el Milán terminó 0-4 a favor de los rossoneri y se perdió la posibilidad de ver a dos hermanos en acción, con camisetas distintas; ya que Brian jugaba para el rival, aunque tampoco logró disputar el partido. En el equipo catalán, jugó 166 partidos y anotó 40 goles, 24 más que en Juventus.

La delgada línea que separa al odio y al amor, le heredó un sustituto para el Barça: el Real Madrid. En 1994 se vistió de blanco y fue dirigido por el argentino Jorge Valdano. Compañeros como Amavisca, Redondo y Raúl lo acompañaron en su deambular por el Santiago Bernabéu, le vieron la camiseta número diez y sus estupendas jugadas.

Más allá de sus 12 dianas en dos años como merengue, sus increíbles destellos en el campo fueron los que lo inmortalizaron, por si todavía quedaba duda alguna.

En 1995 participó en la Copa FIFA Confederaciones de Arabia Saudita (en ese entonces conocida como Copa Rey Fahd) y junto a un equipazo que deslumbró al mundo, se llevó el trofeo para Dinamarca y el buen fútbol para su vitrina.

Seguido de su tiempo en el Madrid, el retiro tuvo un paseo fugaz en sus pensamientos y decidió fichar por el Vissel Kobe de la liga japonesa, durante un año.

Doce meses después de haberse ido de España, Holanda lo solicitó para que dijera adiós en el mítico Ámsterdam Arena, del Ajax. 16 años de fútbol no le bastaban y su nivel, por momentos, parecía no tener cerrojo. Un horizonte de pases, goles, rehiletes, toques, globos y más. Laudrup entendió su momento y dejó sus botines después de haberse hecho de la Eredivisie y de la Copa de los Países Bajos, en el ’98.

El mejor jugador de la historia de Dinamarca siempre fue exquisito con el balón. Tenía una especie de imán, de poder sobre los gajos de la pelota. Simplemente un fenómeno con mayúscula, con un lugar asegurado dentro de los mejores 20 de la historia y que seguramente alguien podría ubicarlo en una alineación junto a los mejores de todos los tiempos.

Como entrenador dirigió al Brøndby IF, de 2002 a 2006, logrando una liga y dos copas. Pasó al Getafe en 2007 y un año no bastó para que su idea quedara plasmada, pero los intereses del club capitalino lo dejaron fuera. De ahí viajó a Rusia para ser el estratega del Spartak de Moscú, distinción que le duró un año nada más y el 15 de abril de este año, fue cesado.

Michael Laudrup es un romántico del fútbol: técnico, delicado, imaginativo, sencillo, temperamental. Un personaje entrañable de la historia del balón, que siempre le dio vida a los noventa minutos apasionantes. Alguien que revolucionó la manera de ver a este deporte. Un gran exponente del buen fútbol.

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9 comentarios

  1. GUSPACO martes 29, septiembre 2009 at 21:20

    Completamente de acuerdo contigo Emiliano, hace algunos años tuve la oportunidad de leer en una revista un reportaje sobre este excelentisímo jugador este se llamaba “Michael Laudrup el CAVIAR del futbol” y el autor hacía una analogía en la que decía que si se tuviera que comparar a Michael Laudrup con las comidas esta sería con el caviar y hacía referencia a su exquisitéz, técnica y otros atributos que en verdad no recuerdo.
    Tuve la fortuna de verlo jugar tanto para el Barza como con el Real Madrid asi como con su selección y la verdad que los calificativos tuyos y del árticulo mencionado podrían en un momento dado quedar cortos comparados con la experiencia de verlo en sus actuaciones con sus respectivos equipos.
    Ojalá y en el futuro reciba la oportunidad de dirigir un equipo de más alto rango en el que pueda plasmar sus conocimientos y talento ahora desde la zona técnica del terreno de juego.

  2. Jairo Martínez martes 29, septiembre 2009 at 22:30

    En mi equipo ideal lo meto aunque tenga que jugar sin portero…

  3. Emiliano Castro Sáenz miércoles 30, septiembre 2009 at 17:58

    Guspaco, Sería interesante leer el texto del colega, sobre cómo encajaría el deleite de “la comida más exquisita” del mundo, con los toques de balón más precisos y preciosos del mundo.
    Y en cuanto a su deambular como DT, sí, oportunidades merece y capacidades las tiene.
    Gracias por seguir, comentar y disfrutar de ELBUENFÚTBOL*

    Jairo, jaja… no hubiera encontrado mejor descripción, yo rompiéndome la cabeza, pero creo que tienes razón.

    Sergio, muhcas gracias… ahí estamos. Saludos

  4. GUSPACO miércoles 30, septiembre 2009 at 21:50

    Voy a ver si por casualidad conservo esa revista todavía entre mis “triques” y de encontrarla me comprometo a pasarte las referencias que gustes.

    ¡GRACIAS!

  5. mak jueves 8, octubre 2009 at 11:26

    ¿amigos como podría conseguir una camiseta de Michael Laudrup de la selección danesa? Siempre ha sido y sera mi idolo y me gustaría saber donde puedo comprarm una camiseta suya…Aunk tenga k recorrer medio mundo.

  6. GUSPACO jueves 8, octubre 2009 at 20:22

    Busca aqui, este es el link de la marca deportiva que vestía a Dinamarca en la era de Michael Laudrup, http://www.hummel.dk/Sport/Find%20retailer.aspx
    Suerte y hasta pronto .

  7. Jairo Martínez viernes 9, octubre 2009 at 16:22

    Mak, mándanos un correo desde el apartado de Contacto y a lo mejor te puedo echar la mano…

  8. GUSPACO miércoles 28, octubre 2009 at 22:01

    Lo prometido es deuda Emiliano, el árticulo aparece en la revista “FUTBOL TOTAL” DE MAYO DEL AÑO 2000

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