¿Cruda realidad?

Se había venido comentando en este espacio que el Sevilla es un equipazo y que el Real Madrid no debe fundamentar su juego en la inspiración de sus jugadores estrellas, de sus nuevos galácticos, y aunque en muchas ocasiones le salvarán juegos y resultados, cuando enfrentas a un equipo que juega bien y además, inspirado como pocas veces lo volveremos a ver, seguramente serás derrotado y eso hoy lo debe entender Manuel Pellegrini y el Real Madrid.

No es que jueguen mal, quizás con lo que tienen les puede alcanzar para llegar lejos, pero no olvidemos que el objetivo de este equipo es ganar, de menos, la liga, y casi por obligación, la Champions League, que se definirá en el Santiago Bernabéu, de Madrid. Oportunidad única para coronarse en su estadio ante su afición y llegar a 10 Orejonas, el sueño madridista.

Este domingo, el Real Madrid dejó claro que está lejos de un funcionamiento colectivo. Insisto, con lo que tiene y ha mostrado hasta ahora, va a ser rival seguro y estará peleando, pero el juego de conjunto es lo que le podría dar ese plus en la definición de títulos y esta vez mostró que de conjunto, no tienen casi nada.

Ausencias varias, pero no es pretexto. Una de ellas, quizás la más importante, Cristiano Ronaldo, pero eso no es pretexto. Lass no estuvo y es básico, sí, pero ni con ellos cambia el estilo de juego, simplemente el Real Madrid está en busca de conjuntar a sus jugadores y hasta ahora no lo está logrando.

Apenas la semana pasada Guti decía para la prensa española que tener a Cristiano era un alivio. Esto, con base en la productividad del portugués y que les ha resuelto varios juegos, y apenas esto empieza.

Las comparaciones son odiosas pero existen, y sabemos que el rival deportivo de siempre del Madrid está acaparando nuevamente los reflectores de la prensa mundial con su estilo de juego conjuntado y al mismo tiempo, mezclado con la individualidad de sus cracks, esa fórmula espectacular para que el Barcelona esté hoy en la élite del fútbol mundial pésele a quien le pese.

No todo debe ser responsabilidad del Real Madrid en esta derrota, la primera del torneo. Del otro lado hubo un equipo en toda la extensión de la palabra que salió a comerse la pelota. Que salió a jugar una final de Champions o de Mundial de Clubes ante el Madrid y siendo honestos, les dio un paseo que por momentos era hasta penoso,  pues el rival era el Real Madrid, ese de las grandes contrataciones pero que no sabe jugar en bloques y que cuando lo intenta siempre hay una pieza que se desajusta.

El Sevilla dio hoy un juego de esos que no sé si serán capaces de volver a dar. Corrió 90 minutos y cuando mejor estaba le anotaron en táctica fija. Parecía que la personalidad del merengue comenzaba a sobresalir pero fueron diez minutos de descontrol sevillista y posterior las cosas volvieron a la realidad de ese juego, un Sevilla demoledor.

Iker Casillas extraordinario. Hizo de todo, sacó balones impresionantes, fue la figura del juego a pesar de la derrota y es que Iker no puede hacer todo. No puede estar salvando al Real Madrid en cada ocasión que su rival se crezca.

Queda claro que este equipo merengue tiene jugadores capaces y algunos de ellos extraordinarios, pero me queda más claro aún que la labor de equipo debe sobresalir y perdurar por encima de cualquier destello de técnica individual, que al fin es parte del fútbol y muy importante, pero cada uno jugando en su isla va a ser muy complicado de lograr.

Llamada de atención fuerte para el Real Madrid que no es invencible y ante Sevilla quedó clarísimo. Manuel Pellegrini tiene una tarea, quizás la más difícil de su carrera; conjuntar a un grupo de jugadores para jugar en equipo, pues a final de cuentas, eso son aunque no lo parezcan.

El Real Madrid vivió en Sevilla una cruda realidad.

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