Simplemente Quique

Romántico del fútbol, sencillo, carismático. Al amor lo lleva como punta de lanza para relacionarse con el balón y el pie, en una relación infinita. Simplemente fútbol, simplemente Quique. La pasión que ha encontrado por el deporte más hermoso del mundo, pocos la han sabido explotar de lleno, como él. La explicación pasa por el sentimiento que le produce ver rodar a la redonda.

Antes de ser el señor del micrófono, Enrique Wolff fue un apasionado de las canchas. El balón rodó junto con él por sus años de futbolista y lo acompañó en el Racing Club de Avellaneda, River Plate, Las Palmas, Real Madrid, Argentinos Juniors y Tigre.

Era defensa central y participó con su amada selección albiceleste en el Mundial de Alemania ’74. Su distinción, más allá del porte y orgullo con el que lucía la camiseta argentina en el pecho, fue de capitán de los dirigidos por Vladislao Cap. Una decepción arrulló los sueños del seleccionado sudamericano y una potente Selección holandesa, con Cruyff y compañía, más un Brasil imparable y un empate con los demócratas germanos, los dejaron fuera de toda aspiración.

El Quique siguió corriendo junto a su enamorada, la pelota, la caprichosa. Y no se detuvo, sino hasta 1981, jugando para Tigre y se despidió del césped, pero no del fútbol. Comenzó a maquinar su carrera periodística y de a poco, fue ascendiendo hasta llegar a lo que es hoy, un romántico del micrófono y de las cámaras.

En la radio local fue construyendo con esmero y amor, ¿ya había dicho amor?, su gigante carrera.  Se desvivió por el fútbol y el fútbol le retribuyó con su simpleza, con su todo. De la radio saltó a la televisión y narró como nadie, con ternura, con admiración y cariño los mundiales desde el ’82 al ’98, en diferentes canales y emisoras.  Luego, ya en ESPN (¿el líder mundial?) continuó contando los momentos de la pelota y el partido, las acciones, las crónicas. Ahora el fútbol mundial quedó saciado al escucharlo, al acompañarlo.

En la cadena que tiene sede en Bristol, Florida y una repercusión especial en América Latina, se convirtió en el ídolo de la entrevista, en el ícono de la pasión futbolera. Una combinación de goles, barridas, atajadas, caños, sombreros, chilenas, faltas, tarjetas y balones, unidas al son de las notas musicales, se fusionaron y le dieron vida a Simplemente Fútbol, su programa, que lleva 18 años al aire.

18 años de entrevistas, de imágenes, de canciones, de jugadas, de todo, de lo simple. Enrique Wolff, que también es productor de sus programas para radio y TV, sigue siendo el mismo, sencillo, carismático, estudioso.

No hay mejor forma de definir su vida, su fútbol, su programa, que con la siguiente frase: A todos los protagonistas, toda la música, todo el colorido… y toda la magia que rodea un mundo donde dos palabras alcanzan para definirlo: Simplemente Fútbol.

Así es y será Quique Wolff.  Sin meterse en muchos problemas, nunca definirá quién fue mejor, si Maradona o Pelé; si Cruyff los desbanca, si Platini tal cosa, o si Di Stefano merece algo más.  Quique prefiere acariciar y hablarle a la caprichosa de las hazañas de los grandes, ver sus goles, hablar de su trascendencia. Quique es… Simplemente Fútbol.

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