Hasta donde el corazón nos lleve

Dicen que después de la tempestad viene la calma. La Selección Mexicana se clasificó al Mundial de Sudáfrica y lo hizo en un entorno muy complicado. Cuatro directores técnicos, muchos cambios tácticos, humanos, y a pesar de eso, a México le alcanzó para llegar a Sudáfrica.

Señalo “a pesar”, porque si analizamos lo que fue el camino de la Selección desde que Hugo Sánchez se hizo cargo del banquillo, fuera de la Copa América de Venezuela en 2007 donde se vio un funcionamiento importante, el camino del Tri estuvo lleno de obstáculos y adversidades. La más trascendental, la carencia de fútbol competitivo.

En todo este proceso muchos creyeron y otros tantos lo sentenciaron. Hay quienes comentan que el nivel del área minimiza lo hecho y puede ser una razón muy cierta, pero si algo tuvo este equipo mexicano fue corazón y eso, en gran parte, se le debe agradecer a la afición mexicana.

Se fue Hugo Sánchez después del fracaso con la preolímpica y en Copa Oro con selección mayor y siguió el interinato de Jesús Ramírez que dejó muy poco en cuanto a aprendizaje para las dos partes. Todo era cuestión de tiempo para que Sven-Göran Eriksson llegara a dirigir el destino de un equipo y país, futbolísticamente hablando, que no estaba de acuerdo con la llegada de una persona que no tenía idea alguna del entorno complicado de una elimnatoria a nivel Centroamérica. No digo que no supiera de fútbol, pero quedó claro que con él no había estilo, armonía ni pasión, y eso en un país futbolero como el nuestro, es sintomático de problemas. A pesar de esto, la afición siempre estuvo ahí.

Los errores se pagan caro. Con Sven llegó incluso el adiós de Cuauhtémoc Blanco, artífice hoy, de la clasificación mexicana al Mundial. Cuauhtémoc renunció a la Selección y Eriksson no tenía idea de lo que el crack mexicano significaba para las aspiraciones del equipo y de él mismo como encargado del banquillo azteca. Una despedida miserable en Chiapas donde Blanco entró a jugar los últimos diez minutos y una pancarta que decía “gracias Cuauhtémoc” fue el adiós que para directivos y entrenador en curso, merecía el astro mexicano. La afición reclamó el trato, pero a pesar de eso, ahí estuvo.

Con el agua al cuello por los pésimos resultados, Justino Compeán, presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, le dijo adiós al entrenador sueco que se fue forrado de billetes verdes y la opción salvadora estaba en España dirigiendo al Atlético de Madrid. Javier Aguirre aceptó entrenar por segunda ocasión a la Selección Mexicana en el peor momento anímico y futbolístico quizás de su historia, si acaso comparable con aquella gestión de Enrique Meza y en la que el Vasco igual que ahora, tomó un equipo casi eliminado del Mundial. La afición estaba contenta e ilusionada con la llegada de Aguirre y desbordó su confianza hacia el carismático entrenador nacional.

El regreso de Cuauhtémoc Blanco y trabajar con Mario Carrillo, quien le puso al tanto de todo lo que estaba pasando en el fútbol del país, fueron decisiones importantes que Javier Aguirre tomó de manera inmediata al ser contratado. Carrillo, cabe mencionar, había llegado a España semanas antes para trabajar al lado de Aguirre y el arribo del estratega al equipo azteca incluía al filósofo del fútbol, parte fundamental del actual cuerpo técnico mexicano.

Hoy, las cosas son totalmente distintas. El ánimo está arriba, la Selección está clasificada y además hay cierta conciencia, pues queda claro que el equipo mexicano aún tiene mucho por mejorar y que el Mundial será mucho más exigente que la eliminatoria.

La afición hoy festeja, goza y ríe, se lo merece porque sufrió, lloró y lamentó, pero siempre estuvo ahí y es, desde mi punto de vista, el principal protagonista en este camino que hoy tiene un destino directo llamado Sudáfrica 2010.

La relativa calma ha llegado pero viene lo mejor y nuestros compatriotas, como es su costumbre, estarán ahí pintando de verde, blanco y rojo los estadios mundialistas, hasta donde el corazón nos lleve.

2 comentarios

  1. Carlos martes 13, octubre 2009 at 10:54

    Hola Sergio, ¿sabes?, comparto tu idea en general, Aguirre y la aficion fueron parte fundamental en este repunte, regreso la pasion y la decision de partirse la madre en la cancha, lo cual siempre he creido que es la caracteristica principal en nuestro futbol junto con la resistencia, pero pensar en ello me lleva tambien a una duda: ¿el amor y la pasion por la seleccion no deben estar siempre?, ¿por que o como se perdio entonces?, pero bueno, lo importante ahora es que regreso y pienso que si se logra definir una idea, un orden y sobre todo si se logra mentalizar al equipo y enseñarle a estar bien concentrado los 90 minutos se puede hacer un buen mundial, ya que ademas el material humano tiene mas calidad que nunca, es decir, tengo esperanzas en esta seleccion.

  2. Sergio Sánchez martes 13, octubre 2009 at 22:19

    Hola Carlos que tal, yo creo que el amor y la pasión no se terminan, lo que si disminuye es la confianza y creo que la afición llegó a pensar que de plano no calificaban, de hecho hubo encuestas televisivas que mostraban la poca creedibilidad en la Selección.

    A pesar de eso los estadios siempre estuvieron llenos porque para la gente el Tri es lo máximo, lo queiren o lo aman. Pagan reventa, hacen lo que sea por ver un juego del equipo mexicano. Ojalá respondan en el Mundial pues la afición mexicana se merece eso y mucho más.

    Gracias Carlos por tu comentario y por visitar el sitio, acá seguimos.
    Chauuu

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