Eran los de siempre

Vaya sorpresa genera ver a Bahrein y Nueva Zelanda disputándose un boleto para asistir a Sudáfrica. Son dos naciones desconocidas en el contexto futbolístico y tan es así que, en caso de ganar, Bahrein debutaría en la Copa del Mundo. Otro debutante será Serbia, ahora como nación independiente, que no causa más impacto que los anteriores al ser ya la zona balcánica conocida en el ámbito pambolero.

Atrás quedaron los tiempos de ver a las selecciones de Bélgica, Rumania y Arabia Saudita como los equipos de cajón para la justa mundialista. Antes, y no hablamos de hace muchos años, estos tres equipos estaban clasificados con anticipación en la lista de los aficionados. “En Asia, Arabia va porque va”, “Bélgica siempre califica”, “Rumania siempre está ahí”. Los tiempos han cambiado y los invitados al Mundial también.

Si bien es cierto que Bélgica fue semifinalista en 1986, y aunque junto con árabes y rumanos no cuentan con una gran trascendencia futbolística en el máximo evento, resulta imposible imaginar los grupos sin estos tres nombres conformándolos. Cada uno tuvo su momento de esplendor, coincidiendo en el Mundial de Estados Unidos ’94 como el momento máximo de las tres selecciones juntas.

Bélgica llegó hasta octavos de final para ser eliminado por Alemania. Su máxima figura era el portero Michel Preud’homme. Bajo el mando de Jorge Solari, los saudís sorprendieron al mundo calificando hasta la fase de octavos, al igual que los compatriotas de Drácula. Aquella Rumania de Hagi, Dumitrescu, Belodedici, Prunea, Popescu, que eliminó a los argentinos para colarse hasta cuartos de final.

En los siguientes Mundiales su participación se convirtió en puro trámite. No figuraban como en el ’94, pero su participación era segura, casi hasta necesaria. No faltaba el equipo que suplicaba le tocara Arabia Saudita en su grupo para así tener tres puntos seguros. Los belgas no hacían daño, por lo que también representaban tres puntos seguros. Los rumanos se avejentaron y no eran rival para nadie… pero eran los de siempre.

Es probable que haya llegado el momento de ceder la estafeta y darle la oportunidad a equipos como Corea del Norte y Serbia para que tomen el nuevo lugar en los diccionarios históricos de la Copa del Mundo. ¡Ah, qué nostalgia! Aquellos años de Scifo, Sami Al-Jaber, la ternura que generaba Mohamed Al-Deayea, Stelea, Filipescu, Piturca.

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