Pedotes sí, calientes no

El fervor suscitado antes y después del partido entre México y El Salvador opacó (o aligeró) la decisión de castigar al juvenil cementero Martín Galván para que no acuda a la Copa Mundial en Nigeria, dentro de la categoría Sub-17. El motivo de la sanción, en palabras del propio jugador, fue por satisfacer las necesidades corporales masculinas en complicidad con un cuerpo femenino: lío de faldas.

El caso da para cuestionarse tres vertientes que resultan incongruentes con el paso del tiempo. La Federación no mide con la misma vara para sancionar indisciplinas, los directivos nunca dan a conocer los motivos que generan la sanción y los jugadores que se atreven a hablar son sancionados. Respecto a Galván, es de todo mundo sabido que no es el primero ni el último jugador que comete un acto de indisciplina motivado por la hormona; en otros casos los motivantes son drogas y alcohol.

Recordemos el caso Carmona-Galindo. Al principio mucho se rumoró sobre los «códigos» que habían roto durante la Confederaciones 2005. Más adelante se diría, sin convencer plenamente, que se trató de un caso de dopaje. Galván reconoció su error y salió a dar la cara; algo que se le prohíbe a los futbolistas en nuestro país. Tuvo que ser el joven de 17 años el que dijera a los medios el motivo de su castigo, cuando bien pudo ser el técnico de la selección juvenil, José Luis González China, quien explicara todo el asunto.

Tal parece que es mucho pedir a los directivos y entrenadores que digan las cosas como son. Eso sí, quienes lo hacen son sancionados con multas y castigos descarados (incluso ridículos), ahí están los casos de Chelís, Ferreti, Henaine o Miguel Herrera. Sin embargo, también hay otros casos que no son medidos con la balanza federativa. Al finalizar el partido entre México y El Salvador, Javier Aguirre dijo “ese es mi Cuau, aunque sea pedote”. Bien por Aguirre al decir las cosas como son, pero habrá que poner atención a la vara con la que mide la Federación. Se reveló en una conferencia de prensa que a Blanco le gusta la parranda. La pregunta que bien vale la pena hacerse es qué parámetros utiliza la Federación para sancionar las expresiones e indisciplinas de los integrantes de una selección nacional.

Vaya, no se está pidiendo que Aguirre deje fuera del Mundial a Blanco, ¡sería una barbaridad y una estupidez pensarlo! Simplemente se solicita sensatez y congruencia de la Federación, la que debe poner en práctica la frase de “o todos coludos o todos rabones”. Por otra parte, la indisciplina de Galván no se justifica y evidentemente merecía una sanción; pero no como para dejarlo fuera de un Mundial. La moraleja federativa es: pedotes sí, calientes no.

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