La garra la puso Argentina

Argentina se clasificó al Mundial de Sudáfrica 2010 al vencer a Uruguay por 0-1 y dio por terminado el ciclo eliminatorio que bastante trabajo le costó resolver. El juego más complicado de este torneo selectivo fue el de esta noche ante Uruguay, que tenía su destino en propias manos, pues de ganar se hubiese calificado directamente en la justa mundialista. Esta es la primera victoria en eliminatorias que la Albiceleste obtiene en el Centenario de Montevideo.

Los dirigidos por Diego Armando Maradona jugaron un típico partido eliminatorio. Dejaron a un lado los prejuicios y complejos y jugaron con garra. Terminaron imponiendo personalidad, quizás no fútbol, que es un tema para la reflexión seriamente, pero la Albiceleste volvió a ser un equipo canchero en el buen sentido de la palabra haciendo honor a un tipo de juego muy característico de los argentinos.

Me queda claro que aún es una Selección carente de juego de conjunto, de calidad  y sobre todo de orden, pero esta noche en Montevideo, Argentina mostró indicios del equipo que sabe jugar este tipo de encuentros y sobre todo que sabe ganarlos como lo hizo.

Messi concluyó la eliminatoria siendo el mismo de los últimos meses cuando se pone la camiseta argentina. Participa pero no juega. Le puso ganas pero poco fútbol. Los rivales han encontrado el modo de nulificar al habilidoso jugador y no ha podido quitarse ese estigma que lo ubica como un tipo que en selección mayor simplemente no aporta lo que de él se espera.

Uruguay decepcionó pero en grado menor. Digo esto porque aunque las condiciones eran idóneas para vencer a la Albiceleste, el respeto a los grandes del cono sur sigue imperando. Se pudo constatar esto con el parado táctico charrúa, con cierta intención pero poca respuesta. Diego Forlán a veces muy solo y en cierto momento los uruguayos jugaron con el marcador que prevalecía en el partido entre chilenos y ecuatorianos.

No me sorprendió el marcador. Argentina tiene un peso específico cuando enfrenta juegos complicados y máxime ante rivales clásicos. Los antecedentes en ese estadio y la actualidad del equipo era lo que realmente sentenciaba de antemano a los pamperos,  pero los fantasmas del pasado y presente se alejaron por 90 minutos, los más importantes de los últimos años para el equipo de Maradona.

Argentina intentó tocar de primera intención como hace tiempo no lo hacía, pasar bien y no entregar pases en partes comprometedoras del campo. Con eso le alcanzó para no sufrir de más, para no ser acosado como en juegos anteriores le sucedía y que terminaba por reventar su zona defensiva.

La famosa garra de los uruguayos siempre está presente, pero este miércoles  fue intermitente, condicionada a un marcador en otro campo y terminó desapareciendo cuando el gol visitante en los últimos minutos le sugirió a Uruguay que el repechaje era una opción que les deja con vida y con posibilidades amplias de llegar al Mundial.

El objetivo argentino se cumplió y Maradona ha salvado así el primer gran problema en el que se metió al momento de tomar un equipo que ya estaba sin alma, porque Alfio Basile se fue dejando en pésimas condiciones a la  Albiceleste y Diego llegó con muchas ganas pero sin mucha idea de donde estaba parado.

Resta ahora sanear el ambiente en torno al Seleccionado, pues vendrá  un lapso de tranquilidad para establecer un plan de trabajo de cara a la Copa del Mundo. Ojalá Diego Armando lo entienda y direccione sus energías a conformar un equipo que ofrezca el verdadero fútbol de la Selección Argentina, ese que alguna vez los llevara a levantar dos Copas del Mundo.

La garra la puso Argentina y el Mundial ya es una realidad.

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