Sin ambición no, señores

Además de desesperante y triste, el partido de México contra Trinidad y Tobago sitúa al país azteca en un contexto incierto con miras a Sudáfrica y su Mundial. 2-2 fue el resultado, y pudo haberlo ganado la escuadra local. Teniendo toda posibilidad de ganar un encuentro de trámite, México recordó que las cosas deben de hacerse como siempre, a pesar del ánimo esperanzador que ha dejado el paso de Javier Aguirre por el banquillo tricolor.

Por más increíble que haya sido lo ocurrido en Washington, donde los Estados Unidos terminaron empatando sobre la hora a una agradable escuadra tica, la etiqueta de lamentable no se la quita nadie al encuentro disputado en Puerto España entre caribeños y mexicanos.

Cierto es que no se jugaba nada más allá que un primer lugar, o un cierre digno en la eliminatoria tan complicada que se vivió. Sacar la casta y responder por el amor a la camiseta, podría ser un buen motivo para que se juegue bien, y sigue sin lograrse en la mente del jugador.

Es posible que no se haya querido arriesgar a nadie y simplemente cumplir con el requisito. Pero es ahí donde la planeación de México, en fútbol, se ha equivocado hoy y siempre. Llegar lejos en lo que sea que se haga empieza por la mente, por los objetivos y por lo consecuente que se es en las ideas y acciones.

México (como bien podríamos afirmar desde antes), no será campeón del mundo. Si da la sorpresa, estará llegando a cuartos de final y peor aún instalándose en semifinales. Ojalá que estas palabras tecleadas por un humilde servidor se cumplan y México saque lo que nunca ha podido demostrar (si acaso en ocasiones contadas, rayando en el olvido): carácter.

Javier Aguirre, al finalizar el compromiso, señaló que no se puede tomar como referencia el partido contra Trinidad para medir el nivel de los verdes. Y tiene razón. Lo que sí se toma como referencia es el proyecto, la ambición. ¿Realmente hay un proyecto bien estructurado, que quiere y busca ganar el Mundial?

No. Hay detrás de Aguirre y Carrillo, un buen trabajo, una motivación fundamental y un fútbol camaleónico que mejora conforme la presión se muestra, y con el presente como pieza fundamental. Pero una ambición real de ser protagonista en Sudáfrica, es improbable.

Comparar es inútil en estos casos, sobre todo si tomamos como referencia al primer mundo futbolístico. Pero vale la pena señalar que España, a pesar de estar calificado hace un buen tiempo, fue a morirse a la cancha en su último partido eliminatorio contra Bosnia. Además de las esperanzas puestas en la Furia Roja, están las exigencias y la visión que rima con ambición.

De la misma manera, Holanda dejó constancia que, a pesar de arrasar con todo lo que se le atraviesa, tiene en la mira a la victoria como objetivo.

Qué podemos esperar de una selección nacional que está en el campo, pero no transmite nada en partidos donde no está obligado a hacer nada. Si se quiere llegar lejos, hay que pensar en grande, para pensar en grande hay que actuar con calidad; y sin ambición, no se puede llegar a ningún lado, simplemente se consigue formar parte de algo que ya se ha visto antes.

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