Tuquita y Chelón en el aniversario águila

Enojado y mentando madres estaba Tuquita en el café de siempre. No podía digerir la derrota de su equipo ante los dirigidos por el Ziggy López. Le resultaba humillante que un hombre de 100 años, y que en viejas batallas hiciera campeón a su acérrimo rival, le viniera a ganar en pleno siglo XXI. Tanto era el coraje que comenzó a despotricar contra las canciones de Armando Manzanero (no tenía fundamento alguno para hacerlo).

Cuando de repente entró Chelón al lugar. Vestido con una túnica blanca y hundido en lágrimas, Chelón cantaba con mucho sentimiento Amigo de Roberto Carlos. Con cigarro en mano enaltecía la letra de la rola: tú eres mi hermano del alma, realmente el amigo; que en todo camino y jornada está siempre conmigo… Al escucharlo, Tuquita dejó de insultar a Manzanero y enfocó su ira hacia Chelón.

-Deja de cantar peguejadas. Además te ves ridículo con esa ingadera blanca. CAGAJOOOOOOOO.

-No me ofendas Tuquis, no me ofendas. Escucha que te canto una canción de amistad, bella y hermosa. Además, la canta un compatriota tuyo.

-Cállate Ingada madreeeee… ¿No ves que estoy enojado?

-Uyyy, que raro. De seguro fue culpa de Chuy Martain o de Palabrio.

-No, esos hijos de…. Cagajooooo, fue alguien peor, el Ziggy López.

-¡El Ziggy López!, el Munra americanista. Mira amigo, amigo Tuquis, entiende que fue aniversario del equipo de Chuchín y ni modo de echarles a perder el momento. Son cuates. Ya hasta quiero llorar, me provocan nostalgia los aniversarios.

-Ya, ya, ya, ya. ¿Tú qué haces vestido de monja?

-Vengo de blanco porque firmé la paz con el arbitraje. Vieras que buenos son, no me marcaron un penalti en contra. Lo siento por Chuchín, le echamos a perder un poco la fiesta.

-Pues yo si lo dejé festejar por culpa del Ziggy, cagajo. Peguejo Ziggy.

-No te enojes Tuquis. Mejor te canto: eres tú mi gran amigo…

-Cállate cagajo.

-Lo bueno es que prometí paz al mundo de negro. Me siento tan feliz que quiero llorar.

Mientras Chelón se sumergía en el papara papara papara de la canción y Tuquita le hacía coros con un pandero, Micky Red entró muy enojado. Estaba colorado, y no por el calor, sino porque creyó haber perdido injustamente ante el equipo del Mini Eyes Table, y sobre todo por el mal arbitraje que le tocó. Le comentó su caso a los ahora imitadores de Roberto Carlos y Chelón vio interrumpida su paz. Se quitó la túnica blanca, la aventó a un borracho que comía cacahuates y junto con Tuquita abrazaron a Micky Red.

-Es que no se vale mano, siempre a mí, siempre a mi equipo. No se vale mano, pero ya ni digo nada porque me multan.

-Esto es obra de Chuy Martain, estoy seguro. Desgraciado…

Terminaron abrazados y cantando Amigo. Chelón lloraba y lloraba. Tuquita insultaba al borracho (que ya se había puesto la túnica y se acabó los cacahuates) y Micky Red se acaloraba de pensar en los regaños del patrón. Sin embargo, ninguno se percató de que el borracho era Temoc White y que no cabía de gusto por festejar el aniversario águila.

Temo White caminó hacia la mesera e intentó acariciarla, pero la borrachera desvió el curso de sus manos hacia la pelona cabeza de Chelón.

-¡Qué pasa Temoc!, ¡otra vez hasta las chanclas!

-No hay tos carnal, a mi ni quien me diga nada.

-Te envidio, a mi por todo me multan. Ya hasta quiero llorar.

-Tranquilo hijín, tranquilo. Mira, lo que debes hacer es juntarte con uno. Ya ves, teniendo al  Aguerras de padrino no hay fijón. Puedo hacer lo que me venga en gana,  no importa que sea bien pedote.

Temoc White y Chelón se pusieron a bailar Fiesta en América, mientras que Tuquita y Micky Red intercambiaban nuevos conceptos para mentar madres

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