Urge psicólogo

La derrota del Barcelona ante un equipo que tiene nombre que bien podría ser de un villano de las películas de James Bond, Rubin Kazan, ha conmocionado al mundo futbolero. Sin demeritar la sorpresa rusa, bien vale la pena cuestionarse sobre la debacle emocional blaugrana. No es que el fútbol haya desaparecido en el equipo de Guardiola, sino que se ha reprimido en el individualismo de sus jugadores por factores de sensibilidades.

La relevancia de los últimos acontecimientos futbolísticos a nivel de selecciones nacionales comienza a cobrar factura en el ánimo de algunos futbolistas. Afortunadamente se da en un momento propicio para los que acudirán a Sudáfrica, no así para los que no participarán en la justa mundialista. Guardiola tendrá que trabajar fuertemente en el aspecto mental y psicológico de sus jugadores, por lo que urge la presencia de un profesional en la materia.

Tras la sufrida calificación de Argentina, y las consecuencias que se han suscitado en torno a la figura de Maradona, despierta la incertidumbre que se apodera de Messi. El argentino sabe que en sus botines está la responsabilidad de hacer brillar a su Selección, responsabilidad que se adjudica en plano personal (sabedor de sus capacidades) e impulsada por los factores externos a su persona (medios, afición y el propio Maradona). La carga mental que eso implica, además del desgaste emocional, causa una confusión en el jugador respecto al equilibrio de sus ideas: se encuentra bloqueado. Sabe que juega en el mejor equipo del mundo hoy por hoy, con el que ha ganado todo y él ha sido pilar fundamental para el éxito; le faltaría complementar su prodigio con La Albiceleste. La pregunta inmediata es: ¿cómo deshacerse de las sombras?

En el caso de Ibrahimovic, la tristeza por no acudir a la Copa del Mundo y brillar como merece, lo orilla a una resignación difícil de asimilar. La cancha y el balón son la combinación terapéutica idónea para superarlo, pero cuando se encuentra con compañeros que padecen los mismos síntomas depresivos es muy difícil encontrar la luz inmediatamente. La ventaja para el sueco es que la única presión por ejercer hacia sí mismo es lucir en el Barcelona.

La presión también se apodera de otros tantos. Thierry Henry, que no jugó, podría no aparecer en Sudáfrica si los franceses pierden el repechaje contra Irlanda, por lo que seguro tiene la mente puesta en esa eliminatoria (aunado a la devoción astrológica de Domenech). Los españoles Xavi, Iniesta, Puyol y Piqué emprenden un revuelo mental pensando en que al ser campeones de Europa a nivel clubes y selecciones, ahora tienen la encomienda de reafirmarlo a nivel mundial.

Alves y Keita no preocupan en demasía, pero en una de esas se suben al barco. Con Rafael Márquez no hay que alarmarse demasiado, pues seguro se hará expulsar en uno de los partidos mundialistas y con el paso del tiempo se le perdonará su actitud argumentando que sin él la Selección no es nada. Así que si conocen a un buen psicólogo, pónganlo en contacto con Guardiola.

2 comentarios

  1. Emiliano Castro Sáenz jueves 22, octubre 2009 at 16:07

    Ja!
    Así como lo necesitaban tanto en la época final de Rijkaard, pero ahí se comentaba que había alrededor de 8 jugadores en proceso de divorcio o separación amorosa…
    En fin, ojalá y sea que tienen la mente puesta en el fútbol y no sea que les haya pegado de nuevo el ámbito personal.
    Vale, nos estamos viendo mi buen Elías, Un saludo!

    • Elías Leonardo jueves 22, octubre 2009 at 19:02

      Emiliano, un gustazo tenerte por aquí. Ojalá si la pongan en el fútbol. Aunque habría que ver que duele más: no ir a un mundial (y quizá jamás ir a uno y frustrarte) o divorciarte (sabiendo que tienes la oportunidad de casarte otra vez y revivir el amor de nueva cuenta). Un saludo

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