Feliz osadía

Leonardo es nuevo en esto, apenas vive sus primeros partidos como entrenador. Para su fortuna o desgracia la oportunidad le vino en uno de los más grandes de la historia, el AC Milan.

Si repasamos su plantel nos encontraremos con un hecho irrefutable: es grande de edad. Esto ha generado duras críticas de la prensa italiana y hasta de sus hinchas, quienes le reclaman a Berlusconi y compañía no contratar a los mejores jugadores del mundo (irónicamente como el Real Madrid). Concedo que son jugadores cada vez más cerca del retiro, pero no quiere decir que anden en bastón o que en un cabezazo puedan perder la dentadura. La falla no está en su acta de nacimiento.

Inzaghi, Nesta, Seedorf, Pirlo, Zambrotta y otros de sus contemporáneos, jamás se han retirado de un campo de juego por no poder correr más. Hace unos días Pipo Inzaghi confesaba que ya no le es fácil jugar miércoles y domingo, que al día siguiente de los partidos le duele todo, pero aún así se afirma en condiciones de hacerlo a alto nivel.

Ancelotti se fue a Londres y dejó atrás una etapa exitosa en el Milan, donde ganó dos Orejonas. El último año no fue el mejor, pero le alcanzó para meterlos a Champions. Incluso en algún punto a mitad de temporada amagó con pelear el Scudetto. Ahora, con Leonardo al frente, la crítica se centra justamente en estos dos detalles, su inexperiencia y la edad de sus jugadores, insisto, equivocadamente.

Lo que no dicen, o no han visto, es que este Milan juega a otra cosa, algo muy distinto a lo que Carletto hacía. Fueron muchos años con el mismo sistema, por cierto, muy fácil de recordar. Los nombres son los mismos, pero Seedorf hacía contención con Pirlo, Gatusso y a veces Ambrosini. Todo quedaba a la inspiración de Kaká, mientras un solitario delantero le distraía marcas y anotaba de vez en cuando. ¿Atacar en el Bernabéu? Imposible.

Leonardo lo intentó, como lo ha intentado toda la temporada, y casi siempre le ha costado irse con las manos vacías. Lo que hay que reconocerle es que no ha cambiado su idea. Seedorf ya es mediocampista, Pirlo se combina con los de adelante y Ronaldinho pisa más el área que la línea de banda. Por si fiuera poco, pone dos delanteros, Inzaghi y Pato. Increíblemente la duda en este Milan es quién defiende, porque ahora parecen ser muy pocos.

Hoy fue la primera vez que esta osadía (en Italia lo es) le dio frutos a Leonardo. Propuso, atacó cuando pudo, jugó muy bien durante unos minutos, y se llevó el triunfo. El asunto es que ya no vemos ese Milan calculador y retraído. La transformación llevará su tiempo, siempre y cuando los resultados sostengan a Leonardo, pero por ahora los tifosi rossoneri pueden ir acostubrando su paladar a otra cosa. No sé si van a ganar como con Ancelotti, pero créanme que se van a divertir más, y hasta donde se sabe eso no le ha hecho daño a nadie, ni a los italianos.

Ojalá hoy prensa y afiionados también tengan la osadía de festejar.

FacebookTwitterWhatsAppEmail

2 comentarios

Your email address will not be published. Required fields are marked *