Chivas sin pasión

Falta nada para el Clásico y me resulta sorprendente no haber escuchado en la semana a algún chiva decir que su equipo le ganará a las Águilas. En la calle, en el transporte público en las charlas con amigos y familiares, ningún aficionado rojiblanco confía plenamente en una victoria. Por el contrario, sus voces denotan incertidumbre, lo que tampoco quiere decir que el temor esté fundado en el juego del América o en el poderío de su ofensiva. Lo que verdaderamente los abruma es el hecho de tener al enemigo en el banquillo: saber que el técnico es Raúl Arias es suficiente para aniquilar cualquier panorama de triunfo.

Tan amados y odiados como siempre, los americanistas de hueso, los de a de veras (Bauer no encaja ni por error en esta clasificación), no dudan en apostar y asegurar que el equipo ganará. Conocedores de que la realidad del América tampoco es como para echar las campanas al vuelo, optan por depositar sus esperanzas en Cabañas, un hombre capaz de romper cualquier pronóstico. Vaya, incluso se sienten menos intranquilos teniendo a Ramírez en lugar de Arias.

Bien dice Américo Gallego que los clásicos no se juegan, se ganan. Más allá del intercambio de camisetas y verborrea calenturienta, está el hecho de que los jugadores en verdad salgan a rifársela para conseguir lo más importante: ganar. El objetivo tiene que cumplirse a como dé lugar, y ese “a como dé lugar” en un clásico conlleva una batalla de emociones, jugadas, barridas, disparos; la búsqueda del gol una y otra vez, el incesante combate balonero. Pero, ¡cómo decírselo a Arias! (Recordemos que si los aficionados se acercan a increparlo, reclamarle o sugerirle cualquier cosa se les va a los trancazos.)

La preocupación de los aficionados chiva (les recuerdo que me baso en los que conozco o he escuchado) radica en la carencia de dos factores que ellos consideran fundamentales para un Clásico: pasión y gol. “El partido será algo así como el México-Portugal que se juega en Los Simpson”.  “Está mal que lo diga, pero me da flojera ver los partidos de Chivas, aburren”. “Imagínate, de por si nadie le iba al Necaxa y lo descendió, ¿qué pasará con mis Chivas?”. “Me daría por bien servido si empatamos o perdemos por un gol”.

A uno no le queda más que decirles que todo esto es parte del fútbol, pero atinan en revirar con un ¿cuál fútbol? Saben que se aproxima el Clásico, teniendo como deseo ver humillados y derrotados a los de amarillo y azul. Sin embargo, el estandarte futbolístico de Arias ya comienza a surtir efecto fuera de cancha: matar (acabar) cualquier pasión y aniquilar todo indicio que derive en fútbol.

Pues esperemos a ver el partido y su consecuencia inmediata, el resultado. Mientras les lanzo mi pronóstico:

5-0 a favor del local, América

0-1  a favor del visitante, Guadalajara

0-0 a favor de… nadie

1 comentario

  1. Jairo Martínez sábado 24, octubre 2009 at 13:25

    0-0 favor Arias… y Ramírez también.

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