¡Tuquita llora!

Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar, con el tumbao que tienen los guapos al caminar… En el café de siempre retumbaba la rola de Pedro Navaja y con un fuerte aroma perfumado entró Chelón al lugar. Antes de sentarse en la mesa, pidió a todos los presentes que le llamaran Peter Navajou, pues ahora era él el verdadero jefe, el mero mero monarca pambolero. Apenas pidió su café, fue recibido con un abrazo de Tuquita.

Peter Navajou le pidió que no lo abrazara fuertemente, ya que le sudaba la loción. Tuquita entendió de inmediato y rompió en llanto, algo extraño en su persona. Asustado por la reacción de su amigo, Peter Navajou sacó tres billetes de su cartera y se los dio a Tuquita. “Ten, cómprate una vida”. Ese pequeño detalle bastó para que despertara el carácter tan conocido de Tuquita.

-Vete a la fegada. Por primera vez muestro mi lado sentimental y tú me humillas. ¿Quién te crees, eh?, no sé qué haces vestido con esa gabardina y sombrero blanco.

-Soy Peter Navajou, el hombre que le ganó en el filo a Tommy Boy. Pero dime, ¿por qué lloras?

-Porque gané, cagajo. Le gané a Vuce y eso me pone contento. Por fin recobré la emoción de un triunfo.

Mientras entablaban una charla verdaderamente patética y aburrida, Micky Red entró mentando madres. Ni porque su equipo ganó se ponía contento. Pateó una de las sillas y comenzó a insultar a algunos clientes (afortunadamente fue calmado por una mesera). En sus manos traía una hoja de internación, misma que le mostró a sus amigos Tuquita y Chelón (en esta ocasión Peter Navajou.)

-Éstas son fregaderas, mano. Ya se pasaron de rosca, me cae que ya se pasaron. Los malditos de Chuy Martain y Palabrio de María de todos los santos me internaron en un psiquiátrico sin avisarme.

-¿Por qué ingada madre?, ¿por quéeeeeeeeee?

-Serénense, no hay bronca.

-Pues porque dicen que tengo paranoia con el arbitraje. Y no se vale, mano. No se vale.
Al lugar llegó Mickynflaus, un amigo de Chelón, apasionado al pulque. El hedor de su sombrero desgarrado apestó el local. Tuquita estaba tan sentimental que hasta el mal olor le produjo vómito. Micky Red olvidó por un momento su paranoia y Peter Navajou ivitó a Mickynflaus a que se retirara de inmediato.

-Peter, Peter Navajou. Ajajajaja, ay mamacita.

-Vete ya, lárgate. ¿No ves que me apenas?

-Peter, es que te traigo un chisme, pero dame un cinco.

-Ta bueno, te doy seis. Pero te doy tres y te guardo tres.

-Guárdame menos, guárdame menos.

-Nel.

-Bueno. Dicen que Chuy Martain quiere comprar este café y que sólo lo hace para fastidiarlos a ustedes.

Repentinamente Peter Navajou sacó su puñal y apretando los labios pronunció: “que se atreva. Que recuerde que la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Al ver el puñal, Tuquita comenzó a llorar más y más, mientras que Micky Red insultaba a una pared, pensando que era un árbitro y evidenciando su esquizofrenia.

2 comentarios

  1. Izrael Intolerante lunes 26, octubre 2009 at 22:00

    Jejejeje buena comparación… aunque sigo odiando al Tuca y mas x la suerte que tiene… es campeon y de pronto un perdedor pero sigue sin perder el estilo… eso es ser buen entrenador… y mi odio es basicamente por ser puma.

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