Regresó el campeón

Tras una semana pare el olvido, el Barcelona de Josep Guardiola volvió a poner orden en la Liga Española. Una tremenda actuación de sus estrellas culminó con un voluptuoso triunfo, tal y como establecieron sus victorias del año pasado, el año del triplete.

Desde la banca vino el cambio (re-cambio) obligado en la mente de los once culés que exterminaron al fútbol de Zaragoza. Los aragoneses se pasmaron ante el vendaval impulsado por el corazón de Keita (que latió tres veces), la sociedad Messi-Ibrahimovic, y el balón que se vistió de blaugrana. Apantallante, el fútbol catalán de la ciudad condal retomó el camino de la temporada pasada y lo que hasta hace una semana mostraba; sendero al que acostumbró a verlos el mundo entero.

Desde la óptica del buen fútbol, el Barça ha sido el mejor exponente y lo seguirá siendo mientras los jugadores guarden el sentido guardiolesco de verse a sí mismos y a los rivales: total control = total fútbol. Así, con el mando como premisa, se han hecho de un prestigio que regresó el fin de semana, tras un par de encuentros tristes y decepcionantes.

El Barça continúa con su reinado y deslumbra mucho más cuando su acérrimo rival cae en desesperación y no logra convencer a nadie. Si todo continúa conforme a lo que se ha presentado hasta el momento, no se verá otra cosa en los medios que a Carles Puyol levantando cualquier cantidad de copas el próximo verano.

A media semana, se pensaba que psicólogos o recambios en la vida personal de los blaugranas debían ser el tema a seguir en la agenda de Laporta. Sin embargo, sorprendieron dando vuelta a la hoja sin más ni más, y con mucho fútbol de por medio.

Ante su afición, Guardiola colgó un cerrojo impresionante, de toques, de pases, de trazos, que fácilmente evocaban a Gaudí, a Miró… al arte. Es posible creer que si el rival blaugrana se postra en su área y no ataca, difícilmente saldrá con los tres puntos del Camp Nou, o de cualquier cancha donde se pare el Pep-team. Pero no. Hay que tener mucho más que vocación ofensiva para detener la oleada catalana.

Si revisamos la temporada anterior, donde los culés obtuvieron todo, podremos percatarnos de dos partidos cruciales. El 6-2 del Barça contra el Real Madrid en el Santiago Bernabeu y el 1-1 en Stamford Bridge ante el Chelsea en la semifinal de la Champions League.

El primero estuvo compuesto por dos escuadras que salieron a ofenderse y se atacaron sin tapujos; el resultado fue para Barcelona de todas todas. En la segunda referencia, Chelsea cerró su valla y Barcelona sufrió contragolpes y control total del equipo de Guus Hiddink, a pesar de no mantener el balón en sus pies; el resultado fue para Barcelona, a pesar de que se obtuvo de manera polémica e injusta, pues los bleus fueron superiores.

Así que definir una estrategia para frenar el tren blaugrana… imposible. Habrá que observar quien es lo suficientemente inteligente (y que tenga capacidad dentro de sus filas), para pensar en su propio estandarte colectivo, y no en lo que haga o deje de hacer Guardiola, tal como lo logró Hiddink.

De cualquier manera, si Barcelona FC (¿Fútbol Completo?) logra asustar a todos, no sólo habrá regresado, sino que volverá con todo lo que encuentre a su paso. Hoy, el campeón está de nuevo en la cima, en el techo de su fútbol total.

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