13 años después…

Johan Cruyff volverá a sentarse en el banco como técnico. Su aventura la vivirá en la Selección de Catalunya.

La última vez fue hace 13 años, el 15 de mayo de 1996 en el Estadi de Sarrià, casa del Espanyol por aquellos días. Fue 1-1 y en su Barça estaban jugadores como Figo, De la Peña y por supuesto Pep Guardiola. Su hijo Jordi también era parte de aquel plantel.

Uno de los técnicos más ganadores de la historia culé dejaba al equipo, hasta donde se sabe, por enterarse de que la directiva blaugrana negociaba en secreto con Bobby Robson. Johan les dijo adiós para, al menos hasta hace unas horas, jamás volver a dirigir. Muchos lo tentaron, entre ellos la misma Selección Mexicana, pero nunca aceptó, ni siquiera como director deportivo. Desde ese momento se dedicó a una vida tranquila entre jugar golf y escribir.

Muchos dirán que tendrá un trabajo casi simbólico para un equipo que a lo mucho juega dos partidos al año, pero precisamente la trascendencia está en ese simbolismo.

A Johan no le mueve la gloria de las copas, los títulos y los millones, eso ya lo vivió durante toda su vida como jugador y técnico. Ha aceptado el cargo sin cobrar un centavo, aunque por supuesto algo recibirá y algo dará. Lo primero que le da a la Selección de Catalunya es proyección mundial, y en las últimas horas esto ha quedado demostrado. A cambio, la Federació Catalana de Futbol apoyará su Fundación en la instalación de canchas y en el crecimiento de la Johan Cruyff University. Al aceptar el cargo, también le dice al mundo que es tan catalán como holandés. Por si fuera poco, su sola presencia e imagen podría ser un empujón más para que la Selección sea reconocida oficialmente.

Su debut será el 22 de diciembre, pero la Federació seguramente buscará un rival importante para la presentación de su nuevo míster. En la última década la Selección Catalana ha enfrentado, por ejemplo, a Brasil y Argentina, en dos ocasiones a cada uno y con todas las figuras. Lo mismo a Ecuador, Chile, Nigeria o Paraguay. Lo que es un hecho es que ahora más selecciones internacionales aceptarán jugar contra ellos, y los equipos españoles pondrán menos trabas a la hora de cederle jugadores.

El hecho es que, sea en el equipo y en el momento que sea, cualquier futbolero debe celebrar el regreso del padre del Dream Team al fútbol, especialmente en estos tiempos donde escasean guías y maestros. Porque dirigir lo hace cualquiera, pero enseñar sólo lo pueden hacer unos cuantos, y Cruyff es de los pocos que pueden hacerlo.

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