Atropello a la belleza

No me gusta hablar del arbitraje, nunca he entendido la fascinación de los medios por criticar cada jugada, incluso la más insignificante. Es más, en el Milan-Madrid, el alemán Felix Brych pitó tal y como tiene que ser el arbitraje, dejando correr casi todas las jugadas, ayudando a la agilidad del juego y dejando el protagonismo en su casa. Por otro lado, lamento la injusticia con el talento, con el espectáculo y con el buen juego, especialmente ahora que no abunda por todos lados.

Lo que hizo hoy Alexandre Pato fue una obra de arte. Sí, ya saben a qué jugada me refiero. Falta a Pirlo en la mitad de la cancha, cobra rápido y pone un pase de 30 metros a Pato que va ingresando al área por el lado derecho ante la marca de Albiol. El joven brasileño da un salto imposible y mata el balón con una elegancia exagerada, al caer deja el balón frente a él impecablemente acomodado para enfilarse a la definición. Albiol cayó descompuesto y sólo vio a Pato correr hacia Casillas. El 7 rossonero definió pegado al poste y anotaba el 2-1 para su equipo. Una jugada que a cualquiera lo hizo levantarse de su asiento y aplaudirlo. Golazo espectacular, lleno de técnica, de potencia y buen gusto.

El San Siro estalló. Pato corría hacia su festejo y por televisión vimos cómo cambió su rostro mientras volteaba apuradamente hacia el centro del campo. No había más, Felix Brych vio falta sobre Albiol. La jugada del partido fue borrada de un pitazo.

Millones de goles han sido anulados, pero son pocos los que hubieran quedado largamente en la memoria y que fueron erróneamente invalidados. Hoy Pato hizo uno, quizá el mejor de su corta carrera, tal vez el mejor en lo que va de la Champions.

Son las fallas arbitrales que molestan, o tal vez, que entristecen. O las dos. De cualquier forma, y entendiendo que son errores incorporados al silbante, lo de hoy fue un atropello a la belleza.

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