En Bulgaria también hace aire

Aquí en México los equipos están acostumbrados a cambiar de entrenador continuamente. Es una moda mundial, pero aquí llegamos a ver casos tan ridículos como el que hoy vive Guadalajara, que tan sólo en 2009 ya va por su quinto entrenador.

Pero obviamente aquí no somos lo únicos, es decir, Vergaras hay en todos lados. Les pongo como ejemplo Bulgaria, que tan sólo el fin de semana cortó la cabeza de tres técnicos. Velizar Popov dejó el cargo del PFC Cherno More Varna, un equipo chico con vestimenta similar al Sporting de Lisboa. Ivan Marinov fue despedido de uno de los tres Lokomotiv de la A Professional Football Group, en este caso del PFC Lokomotiv Plovdiv (además existen el Mezdra y el Sofia), quien también cayó el fin de semana y en el clásico contra el Botev Plovdiv. El tercero fue Diyan Petkov, a quien le dieron las gracias del OFC Sliven 2000 luego de empatar a un gol con el PFC Beroe Stara Zagora.

Quizá el hecho de que tres técnicos dejen su equipo en una sola jornada no nos suena del todo ajeno. Es más, ya ha sucedido en nuestra liga. Pero el dato que sí nos sorprende, por exagerado, es que en apenas 11 jornadas de la liga búlgara, en la cual hay nada más 16 equipos, ya han habido 13 cambios de entrenador. No sé, tal vez allá Raúl Arias hubiera salido mucho antes.

¿Recuerdan a Luboslav Penev (foto)? Delantero que pasó por Valencia y Atlético de Madrid. Él es hoy técnico del grande de Bulgaria, el CSKA Sofía, equipo que marcha segundo a un punto del PFC Chernomorets Burgas, por cierto dirigido por Krassimir Balakov. Penev ha perdido los dos últimos encuentros, así que viendo el destino de sus colegas, bien podría ir haciendo las valijas. Para el partido de esta semana en la Europa League dejará 9 titulares en el banca. Tal vez para descansarlos, pero tal vez como medida correctiva.

Son ligas lejanas, para muchos desconocidas, pero el fútbol y sus reglas son universales. Del mismo modo, parecen ser universales algunas malas costumbres, la urgencia por los puntos, la falta de proyectos y la poca paciencia de los dirigentes. Como quiera que sea, ya vimos que en Bulgaria también hace aire.

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