Presas de su entrenador

América perdió en Ciudad Universitaria ante los Pumas, y más allá de los errores defensivos graves del equipo y del ímpetu felino por enfrentar al rival a vencer, queda como siempre la situación técnico-táctica del equipo americanista. Aclarando que Universidad ganó con todas las de la ley, la propuesta del América volvió a ser mezquina como es ya una costumbre. Lo preocupante de esto es que era un juego que tenían que ganar para seguir metidos en la pelea por la clasificación.

Podrán decir muchos que vino de atrás y que cerca estuvo de ganar. Podrán señalar que los goles de Verón fueron errores gravísimos de Ricardo Rojas y que si Mosquera hubiera jugado… la verdad es que el hubiera no existe, y lo que sí se notó ayer es el poco trabajo táctico a balón parado en este equipo.

Tratando de comprender a qué salió el América ayer en Ciudad Universitaria, partiendo de una alineación diferente, la respuesta es «a no perder»,  y la situación del equipo en el torneo indicaba que debía salir a ganar y si no, échenle un ojito al grupo del América en donde está peligrando su situación.

Universidad no traía mucho, tenemos que ser honestos, y cuando a Jesús Ramírez se le ocurrió que Reyna debía entrar, ya perdiendo 2-1, se dio cuenta que América era mucho más peligroso que el equipo de Ricardo Ferreti. Reyna, titular indiscutible que inició en la banca, entró a la ancha y condicionó las acciones del juego. Ahora América atacaba a los Pumas y era peligroso. Esqueda se veía más suelto y Cabañas se ubicaba más cerca del área dejando al Rolfi atrasito y con libertad para disparar a gol. El juego era distinto y Universidad demostraba el por qué no va a calificar este torneo, ya no funcionaba. Perdió el medio campo y parecía que el final del juego iba a inclinarse de un solo lado.

Cabañas igualó en tiro libre a dos goles, ya tenían tácticamente el juego en el bolsillo. Pero vino el momento clave, ese momento en donde unos actúan por no dejar como lo hizo  Ferretti metiendo a Martín Bravo por Palencia en cambio de jugador por jugador, pero el señor Jesús Ramírez nuevamente tuvo miedo, pánico, se apantalló con la entrada de Bravo y mandó al campo a Israel Jagger Martínez , para qué, no sé, pero el cambio fue por el Rolfi Montenegro, quien sin haber estado dando un gran juego, ya se asociaba con Esqueda y Cabañas.

Ahí se acabó el América. Pumas recuperó la pelota y encimó a los de Coapa. Nuevamente Cabañas aislado y Reyna bajando a marcar a Efraín Juárez cuando minutos antes era lo contrario. Barrera entró solo y perdonó a Ochoa y ni eso modificó en algo el acomodo defensivo americanista. Al final,  una estupidez más del Topo Valenzuela le dio un tiro penal a Pumas y sí, Martín Bravo se levantó como héroe al hacer el tercero para Universidad.

América perdió merecidamente ayer en C.U., y más allá de las fallas tácticas y técnicas de los jugadores en la cancha, queda la idea mediocre de su entrenador que pretendió ganar un juego que planteó para no perder cuando estaba obligado a ganar y no por el hecho de vencer a Pumas.

Queda claro que al América no le salva la temporada ganarle a nadie, le salva ser campeón, esa es quizás la diferencia entre unos y otros, pero Jesús Ramírez no lo entiende y sigue cometiendo errores tácticos que condicionan las acciones y resultados del equipo. Son ya muchas experiencias similares y parece no entender que el América debe proponer algo más que lo que él pretende.

América fue presa de sus errores y de su entrenador.

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