Ganó la costumbre

Real Madrid se llevó el derbi de la ciudad tras derrotar por 2-3 al Atlético en un juego que terminó a tambor batiente, y con unos colchoneros que tuvieron en Sergio Leonel Agüero a su mejor hombre a pesar de jugar únicamente  el segundo tiempo debido a una lesión. El Real Madrid fue amo y señor del juego durante 65 minutos y de ahí en adelante un vendaval rojiblanco se dejó sentir sobre la meta de Casillas, en cierta manera impulsado por la expulsión de Ramos un minuto después del tercer gol merengue.

Algo le pasa al Atlético cuando enfrenta al Real Madrid. Son ya diez años que no han podido vencerle una sola ocasión. Son ya muchos torneos y partidos que la hegemonía blanca lastima el corazón de los aficionados colchoneros y éste mal parece no tener una explicación.

Hay quienes ya hablan de paternidad exagerada. Otros de complejos y hay quienes prefieren ni opinar. Nuca falta el que dice que al Madrid siempre le ayuda el árbitro aunque lo diga de broma y si lo dice en serio es poco sustentable para diez años de fracasos.

Lo peor del asunto es que de todo este tiempo, las derrotas rojiblancas han sido el común denominador en sus encuentros, pues podríamos hablar de empates pero son los menos. Derrotas por goliza, otras muy apretadas y hasta injustas habrá que ser honestos, pero derrotas al fin y al cabo. El Atlético no le gana al Madrid, esa es la realidad.

El de ayer sábado, fue un juego que a ciencia cierta, no refleja en el marcador lo que sucedió en la cancha. Hablo que durante 65 minutos el Real Madrid fue infinitamente superior, pero el fútbol siempre esconde sorpresas y una vez más queda claro que hasta que el árbitro silbe el final no se puede dar nada por hecho.

Con el 0-3 en contra y dos equipos en condiciones generales muy distintas, el juego dio un giro total. Las ilusiones del Atlético estaban finiquitadas. Higuaín festejaba el tercero, Perea se lamentaba del error tremendo que cometió y el público del Calderón se metía fuerte con el equipo en todo momento. El panorama era aterrador. Se pensaba ya en cinco o seis goles pero Sergio Ramos se fue expulsado y los últimos 20 minutos fueron electrizantes, cardiacos y de cambios de ánimo drásticos en los dos equipos.

El Atlético se fue con todo, Forlán puso el primero al 79, dos minutos después Sergio Agüero hizo el segundo. Ahora el Madrid lucía desarmado y el Kun desquiciaba a toda la defensa. Tuvo el tercero al final pero la estrelló en Casillas quien recriminaba a sus defensas el poco orden que ya había en esos momentos.

El derby terminó siendo apasionante para las dos partes. Los que estaban muertos revivieron y los que pecaban de soberbia para tocar el balón y hacer jugadas adornadas, ahora pateaban la esférica sin mirar a quién o a dónde. No exagero si digo que el empate hubiera sido en esos momentos hasta justo, pero la realidad es que fueron 20 minutos fantásticos del Atlético y no más.

Al final venció el Real Madrid y dejó claro que ganarle al Atlético ha pasado a ser una muy buena costumbre.

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