Con la ilusión intacta

América regresa a una liguilla después de dos años de no pelear por nada y lo hace de manera gris, pobre y mezquina, pero el chiste es que ya está dentro, y digo el chiste porque el torneo mexicano es así, no importa el cómo ni cuándo, simplemente tienes que llegar y, una vez ahí, cualquiera puede ser campeón. América aseguró su pase tras vencer este domingo al Monterrey, uno de los rivales fuertes del actual torneo y que venía cerrando el campeonato de manera importante.

No me sorprendió el juego del América ni el resultado mínimo de 1-0 para los dirigidos por Jesús Ramírez. Es más, ni si quiera los cambios lamentables que realizó Chucho para ponerle candado al juego cuando aún faltaban 35 minutos. La realidad es que este América en el torneo fue predecible y nada coherente pero consiguió el objetivo y en nuestro fútbol, eso es lo que vale.

Ahora con la clasificación asegurada, América podría retomar parte de su historia y principios, pues jugar la liguilla exige al menos a este equipo, un rendimiento diferente, el mejor de todos, pues ésa debe ser su idea para lograr el título. Sin embargo, la manera en que el equipo enfrenta actualmente sus partidos, resalta más las dudas que las ilusiones. La manera de ganar los juegos, como este ante Monterrey, por la  mínima y terminando con el «Jesús en la boca», como dicen en mi pueblo, me provoca un cuestionamiento, ¿a qué van a jugar en la liguilla, siendo un torneo de eliminación directa?

Tengo que aceptar que a Chucho Ramírez le ha funcionado ese sistema y cómo negarlo, ahí está el América calificado después de dos años de no hacerlo y eso es sinónimo de felicidad para sus aficionados y directivos seguramente, pero a diferencia de la afición, la parte directiva no debe cegarse y echar las campanas al vuelo, sería irreal que vieran este proceso como un éxito pues para eso falta mucho. El que las Águilas hayan tenido un torneo en resultados, mucho mejor que los tres anteriores, no quiere decir que su fútbol está salvado.

América está dentro y para la liguilla eso es importante. Representa muchas cosas, desde dinero, que es lo que a los dueños del balón les importa, hasta pasión por todas partes, aunque su juego no sea justamente el motor que encienda ese sentimiento en la afición.

Americanistas y antiamericanistas tendrán el «placer» de encontrarse nuevamente en una fase final, en la lucha por el título y a medida que el equipo avance, si así sucede, el termómetro de la ilusión irá creciendo desmedidamente, pues así es el América, pasional ciento por ciento, generador de los sentimientos más encontrados que se puedan palpar en nuestro fútbol, veremos si su propuesta cambia para bien de ellos mismos o deciden jugársela a meter un gol tempranero y defenderse el resto del tiempo.

Para Jesús Ramírez será una prueba más en su corta carrera como entrenador en primera división, y deberá ser consciente que el equipo está obligado a ser campeón porque esa es su exigencia siempre que entra a la liguilla. El sistema de juego implantado por Ramírez quizás podrá funcionarle para efectos de aguantar un marcador pero no para otra cosa.

El que América regrese a la disputa por el título, va más allá de la novedad, pues normalmente siempre está en esas instancias, lo que el hecho realmente significa, es el encuentro con una fase en donde el equipo suele crecerse de sobremanera y encontrarse con sus principios futbolísticos de toda la vida, el problema acá es que durante todo el torneo, a excepción de uno o dos tiempos, nunca profesó el fútbol alegre que debe jugar. Nunca nos enseñó que está listo para venir de atrás si las cosas no van bien y menos mostró que su idea sea la de ganar, gustar y convencer. Este América no va a cambiar mucho en la liguilla y la inmadurez de su entrenador podría ser determinante pues en estas instancias las decisiones que se tomen no tienen vuelta atrás.

Igual con ese fútbol podrían pasar muchas cosas, pero con un sistema como el actual, será difícil que Chucho, en su primer examen determinante, lleve al equipo a la consagración que quizás ni un título puede dar jugando de esa manera.

América regresa a la fiesta y la ilusión nadie se la puede quitar, ni siquiera su realidad futbolística de hoy día.

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