¿El papá de los zorritos?

La segunda etapa de Ricardo La Volpe al frente del Atlas, ha sido decepcionante y dicen por ahí que está muy cerca de terminar. Atlas fue goleado por el Guadalajara en un clásico tapatío que desde los 14 segundos ya estaban perdiendo, terrible panorama que terminó en goliza y humillación para los rojinegros que simplemente no encuentran el camino del éxito ni con La Volpe ni con nadie, cabe mencionar.

Ricardo Antonio ha sido un director técnico de esos que se supone ha dejado escuela. El famoso Lavolpismo se contrapone al fútbol defensivo de otras tendencias como la del mismo Lapuente que ha marcado una época en la dirección técnica en el fútbol mexicano.

El fútbol es de momentos y los entrenadores forman parte de los mismos. Pocas veces se ve un entrenador que triunfe cuando un equipo es perdedor, suena hasta incongruente, pero con La Volpe todo puede pasar, incluso eso, pues siempre que pierde resulta que los rivales nunca atacaron pero tuvieron fortuna, o su equipo dominó los 90 minutos pero no supieron definir y al final les ganaron los juegos. Estas son declaraciones ya conocidas del polémico entrenador que hoy  lleva todas las de perder al frente del equipo.

La primera etapa en Atlas del Bigotón, como le apodan, fue todo un éxito futbolísticamente hablando pero no ganó nada. Sin embargo ese Atlas de Osorno, Zepeda, Juan Pablo Rodríguez, Rafael Márquez  y compañía, divertía y apasionaba a la afición rojinegra que llenaba el Jalisco cuando jugaba su equipo. Goles, velocidad y dinamismo en todos los sectores de la cancha, era el fútbol que La Volpe profesaba con ese Atlas que incluso perdió una final en Toluca llegando a las instancias de los tiros de penal.

La idea futbolística de este entrenador argentino por momentos se suponía hasta avanzada en nuestro fútbol, pues los cambios tácticos sobre la marcha del juego y las funciones multifacéticas de los jugadores destanteaban a los rivales y terminaban por rendirse ante la propuesta revolucionada del Atlas, una especie de fútbol total a la mexicana.

Hasta ahí La Volpe se manejó con un perfil importante de mucha personalidad y además entregaba resultados positivos. Trabajó, hizo una escuela en Atlas y dejó una generación de buenos jugadores que dieron de qué hablar aunque marcados con el perfil y sistema de Ricardo Antonio, motivo por el cual, no despegaron en Selección ni destacaron en equipos de mayor prestigio cuando fueron contratados.

Hoy en Atlas no hay nada de eso. Curiosamente el regreso de Osorno al equipo para este torneo es de lo mejor que tienen. Osorno sabe jugar clásicos, sabe representar a su camiseta, lamentablemente a los demás se les olvidó, entre ellos a La Volpe quien lucía derrotado, resignado, aburrido y hasta indiferente durante el juego ante Chivas.

Atlas tiene más de 50 años que no gana nada en nuestro fútbol. Es un equipo de tradición y sus directivos confiaron en el entrenador argentino como un plan de regeneración del espíritu atlista y que con el regreso de Osorno y Zepeda quizás encendería  eso que está apagado en el equipo y que lo tiene dando lástimas por donde se para.

El protagonismo absurdo de Ricardo La Volpe, sus peleas con la prensa de algunos años para acá y la  falta de triunfos importantes, lo han relegado a ser un entrenador más, de esos que fracasa en muchos lados y que ha dejado incluso, de llamar la atención, aunque él siempre trate de estar en el ojo del huracán con palabras picantes y polémicas, pero lo delicado del asunto es que ahora su trabajo no lo está respaldando y solo hace el ridículo.

Mala relación no sólo con la prensa sino con sus directivos. Corrió a Marioni porque se le dio la gana  para demostrarle quién mandaba en el equipo. Lo mismo pasó con Achucarro quien empezaba a ser importante. Una especie de patriarcado es el que La Volpe ha querido instaurar en un Atlas que ya no es el conjunto de jovencitos obedientes que dirigió hace una década y que no por eso son indisciplinados, la realidad es que el señor tampoco es el mismo de aquellos años y su actitud resignada en la banca el sábado anterior lo dice todo.

Curiosamente y a pesar de seguir hoy en el equipo, La Volpe ha dejado de ser el papá de los zorritos…

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