Una vuelta por El Morbito

«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación». Así inicia Historia de dos ciudades, de Charles Dickens, tal vez el periodista más famoso de la historia.

Hay vida más allá de la cancha, y en ELBUENFÚTBOL* el periodismo nos mueve tanto como el balón. Mucho más cuando aparecen esfuerzos que pelean por darle lugar a nuevas ideas, a nuevas verdades. Recordaba las palabras de Dickens porque estoy seguro que vivimos en la mejor época para hacer periodismo escrito, pero también en la peor para ganarse la vida ejerciéndolo. Esa triste contradicción realza todo empeño por hacer realidad lo que empezó como una idea.

Así nos llegó El Morbito, un periódico para niños (que no es lo mismo que infantil) que se pone como meta el acercar la lectura a los chavitos. Fue elbuenfutbolero Elías quien nos lo presentó hace pocas semanas, y también quien nos sugirió visitarlos en alguno de los eventos de presentación en sociedad, y eso fue lo que hicimos.

El proyecto se debe a cuatro jóvenes, Jorge Mendoza, Mario Rosales, Anabel Prado y Abril Castillo, esta última invitada a platicar un rato con otros cuatro sujetos, en este caso los tecleadores de este sitio.

En el gusto por la ilustración y la literatura, Abril identifica las bases del esfuerzo por poner en circulación este número cero de El Morbito. Previa presentación en el Aula Magna José Vasconcelos del Centro Nacional de las Artes, como parte de la 29ª Feria del Libro Infantil y Juvenil, pudimos platicar de todo un poco. «Ahorita es una inversión grande, le apostamos a la venta, por lo que necesitamos un gran tiraje que es lo que al anunciante le va a interesar», nos dice respondiendo al tema de los costos de esta aventura.

«Lo que me motiva es, por un lado el amor a que te lean, y por otro hacer posible que los niños se vuelvan lectores. Poner a su alcance cosas que les guste leer, que no vean la lectura como una obligación, sino que pueda volverse algo bien padre que construye tu vida interior. Por eso era como un sueño tener algo periódico que tenga muchos géneros al mismo tiempo y que se vaya renovando. Eso te obliga a tener algo nuevo cada mes»

La costumbre nos adentró en el tema futbolístico. Declarada aficionada puma, optó por estrenarse en su periódico con un cuento, o quizá fábula, a manera de entrevista, o tal vez sátira, o posiblemente todas juntas, donde el fútbol tiene su espacio. «Me gusta mucho el fútbol, iba seguido a C.U., lo sigo aunque prefiero jugarlo. Desde niña lo jugaba con mi hermano, vivíamos en una Unidad y en las canchitas trataba de jugar… ¡los hombres son muy machistas! Muchas veces no dejan jugar a las niñas», fue la respuesta a la pregunta sobre sus primeros recuerdos con el fútbol.

Estudió Letras, otra prueba de que el fútbol no se pelea con nada. Valía la pena averiguar su percepción del juego, desde lo social, lo cultural o lo económico. «Sí veo que en México es un gran negocio. De pronto es una lástima ver los sueldazos que le pagan a los futbolistas. Es un poco la burla que quise hacer con El Topo, arruinar un partido y ver cómo pone en juego muchísimo dinero. Eso por un lado. Pero cuando empiezas a jugar ves el fútbol de otra manera, todo el arte, toda la técnica, que no tiene nada que ver con el negocio».

Otro tema es la abundancia o no de nuevas propuestas periodísticas, culturales y artísticas en México. No dudó en responder afirmativamente, aunque acepta la dificultad para encontrar espacios y patrocinadores. De cualquier forma pronostica éxito final si se tocan puertas, si cuando menos uno se acerca a preguntar. «Poco a poco hay que ir haciendo vínculos para tener presencia. Por ejemplo, en otro proyecto que tenemos, llamado El Ilustradero, al vernos organizados, Conaculta nos hace descuentos muy importantes para poner un stand. Empiezas a pedir espacios y te lo prestan. Creo que con los anunciantes se puede dar lo mismo».

«Hay que superar las frustraciones, pero seguir buscando», nos dice. Toda andanza supone riesgos, todo logro se construye a base de tropiezos. Esta contradicción es la que me hizo recordar a Dickens.

Y qué mejor que terminar con otra contradicción, el imán de El Morbito: «Mejor no lo leas».

Abril Castillo y El Morbito

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