¡Chelón no cree en nadie!

Sintiéndose vocalista de Los Joao, llegó Chelón al café de siempre, cantando “Oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida”. Tanta felicidad se vio interrumpida por los insultos de Tuquita, que amargamente bebía sotol para consolarse después de que sus felinos son cosa del pasado.

-Cállate pelón de Miegda. Ay si, muy contento por la liguilla. ¿Para qué la juegas?, van a perder, merecen perder contra el Mini Eyes Table.

-Te voy a pedir que calmes tu lengua y no me insultes. Tus agresiones no me harán llorar, pero el campeonato sí.

Ni tardo ni perezoso Chelón rompió en llanto. Este mar de lágrimas provocó en Tuquita una ira tremenda, a tal grado que le rompió la botella de sotol al pobre de Chelón en la cabeza. Pero el calvo, del llanto, ni se inmutó y seguía cantando al ritmo de Los Joao. Al lugar llegaron abrazados Micky Red y Tommy Boy, en completo estado de ebriedad. Con mezcal en mano se alegraban de la desdicha que aquejaba a Vergaradoux y Chuy Martain, que no asistirían a la fiesta grande. Con porras y burlas, amenizaron el ambiente en el café.

-¡Lero, lero!, los tuzos fuera por uleros.

-Vergaradoux, dedícate a comprar reatas.

-Te vendo la mía, jajajaja. Jajajaja, idiotas.

Sin más ni más se unieron a la fiesta que se traía Chelón. La rola ya era otra, “vamos a la playa, ohhh ohhh ohhh, vamos a la playa”. Inmerso en su tristeza y frustración, Tuquita pidió otras dos botellas de sotol, mismas que se bebió en un segundo. Tal osadía tuvo repercusiones y comenzó a soltar improperios al techo.

-Ingas a tu madre Piki Piki. Vete al cagajo. Inguen a su madre, cabones. ¡Ganándole al América salvamos la temporada! Quiero partirles su madre, vengan cabones, vengan con su papi Tuquita.

A las afueras del café, una turba de directivos disfrazados de ewoks le lanzaban retos a Chelón.

-“Sal si eres hombre, maldito calvo”, “El camote no entrará, el camote no entrará”. “Yo Palabrio me encargo de que no ganes, te lo juro”. “Nadie se burla de Chuy Martain”.

Tanto sotol provocó en Tuquita un movimiento urinario en su cuerpo. Creyendo que los improperios de la turba eran hacia su persona, se armó de valor, se dirigió a la puerta y se bajó el cierre. El agua de la vida silenció a los ewoks, que cayeron en la acera y se retorcían con el ácido. Viendo este carnaval, Chelón, Micky Red y Tommy Boy también bebieron sotol para terminar de rematar a los caídos. Chelón estaba que no creía en nadie y entre lágrimas y el “vamos a la playa” tomó del cuello a Palabrio de María de todos los Santos.

-Por lo menos hoy nadie me calla. Estas lágrimas son de amor, de orgullo. Son las lágrimas del triunfo, del espíritu. Son las lágrimas de ver a mi amigo, a mi gran amigo, Tuquita enfrentándose a ustedes.

Y Chelón siguió con el mismo discurso con todos los caídos. Tuquita no dejaba de buscar entre los caídos al Piki Piki para que también sufriera algún daño.

FacebookTwitterWhatsAppEmail

Comentarios

Your email address will not be published. Required fields are marked *