R.I.P. Antonio

Walter corre por la banda conduciendo la pelota. Un diablo le tapa el camino, pero toca el balón y Luis se lo regresa, de primera intención. Continúa con él, levanta la vista y ve cómo se acerca al área una sombra rayada, de cabello largo. Sin pensarlo dos veces manda el centro con potencia, calculado para sobrepasar al defensor, Paulo.

La sombra pega un salto impresionante y asintiendo golpea al esférico. Vuela la pelota, vuelan los sueños del ensombrecido jugador que carga sobre la espalda el número nueve, de centro delantero. Viaja con dirección definitiva, Héctor no puede hacer nada. La pelota roza las redes y está en el fondo del arco.

La sombra toma forma, es el nueve, el Tano, Antonio. Toma forma y se inmortaliza, de Monterrey para el mundo, que es y será su segunda casa.

Toño es otro después del gol vestido a rayas. Se empluma, navega un submarino, aterriza en el ejido, toma café colombiano y se viste de blanco, se come un camote poblano, ruge como un puma, le reza al santo brasileño con un diez de intermediario, piensa en Turquía de tres maneras distintas y finalmente se asienta en el Peloponeso y se transforma en una estrella marrón.

Desde la oscuridad de la esfera celeste voltea a ver al mundo, que es redondo como una pelota. Soñando está y así se mantendrá por siempre. Se recuerda de verde, se recuerda trotamundos y aficionado al fútbol, al buen fútbol. Y sin dar más explicaciones (que tendrán que ser aclaradas, pues se exigen y demandan así), a diez años del centro de Walter, se retira, se escapa, se va.

Desde allá se despide de su hija, de su mujer, de sus hermanos, del fútbol. Ajetreada es la vida, piensa. Estupefactos los deja, abandona al balón y al país futbolero, a nosotros. Y mientras el aire regresa a las cabezas y corazones de quienes nos quedamos sin aliento, Antonio sueña y descanza en paz.

3 comentarios

  1. Emiliano Castro Sáenz lunes 16, noviembre 2009 at 21:34

    Venga. Muchas gracias Srita Marina Mar. Le mando un saludo desde EBF*. Gracias por visitarnos

  2. George (chocho) martes 17, noviembre 2009 at 10:53

    Un auténtico trotamundos, quizá no fue el mejor delantero, pero siempre buscó su suéño, JUGAR FUTBOL, de eso se trata. Saluos Emiliano

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