Gana la violencia… una vez más

La violencia en el fútbol argentino hace nuevo acto de presencia y ahora recae de manera definitiva sobre el jugador de Tigre, Matías Giménez, quien tras un altercado con algunos barrabravas ha decidido dejar al equipo por temor a represalias en contra de sus familiares en primera instancia, y a él mismo, claro está.

“Sé que no es lindo irse de esta manera, la decisión la he tomado por la seguridad de mi familia. No quiero que les pase nada. Tengo dos hijos que valen más que una pelota”, fueron las palabras del mediocampista que ha pertenecido al Club desde que jugaban en divisiones abajo.

“Tengo dos hijos que valen más que una pelota”: Matías Giménez

Tras la salida de un entrenamiento la semana pasada, un carro se le cruzó en el camino y le recriminaron el accionar del equipo, que no ponían “huevos” fue el inicio del altercado. Los hechos llegaron más allá de los insultos, se dice que incluso a las manos y Matías fue amenazado seriamente junto a su familia. El futbolista no quiso hacer del conocimiento público la identidad de  los barrabravas, pues comenta que no puede porque “vive en la zona”, en una clara muestra de temor hacia los agresores que conocen el barrio de residencia del jugador.

Compañeros de equipo han pasado por situaciones complicadas con estos individuos de mala fama, desde insultos hasta autos rayados, neumáticos desinflados y casas pintarrajeadas. La actual situación de Giménez sobrepasa ya esos límites y ha llegado la hora de pensar en la integridad y seguridad de su familia.

El fútbol en el mundo pasa una crisis fuerte en cuanto a temas de violencia se refiere. Cada vez es más común escuchar barbaridades en torno a lo que este deporte genera fuera de las canchas.

Hoy tristemente la carrera de un futbolista profesional se ve interrumpida, al menos por algunos meses, debido a la nula conciencia civil existente en grupos de pseudoaficionados que utilizan el fútbol como cortina de humo para delinquir y atemorizar a una sociedad que ha buscado, por todos los medios, separarse de estos vándalos que  viven inmersos en un anonimato que podría costar una o varias vidas en caso de ser revelados.

Seguramente Giménez el año entrante estará jugando en algún otro equipo, incluso Boca Juniors ha estado interesado en su persona, pero esto no resuelve el problema, y quedará impune el accionar de estos delincuentes disfrazados de aficionados al fútbol.

El Club Tigre ha dado todo el apoyo al jugador esperando que reconsidere su desición aunque esto tendría que ser analizado muy detalladamente pues la seguridad de su familia está de por medio.

Esto va mucho más allá de lo deportivo, es cuestión de seguridad social y en eso el fútbol sigue perdiendo la batalla.

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