Ludens y el fútbol

Como ya les he comentado, mi bolsillo me orilla a magnetizarme con la televisión abierta. En esa caja para los jodidos me chuté el partido entre Morelia y Cruz Azul, encuentro que terminó sin nada que sorprender más que el efecto noticioso del cero a cero. Decidí coger el DVD de Duel in the sun, un western extraordinario protagonizado por Gregory Peck. Pero al momento de apretar el control del televisor (pensando que era el del DVD), llegué a Canal 22 y la imagen inmediata es la de dos tipos charlando de deporte en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara. Esos dos tipos tienen nombre: Mauricio Mejía y Juan Villoro, imanes que me atraparon al programa Ludens, que en esta ocasión se enfocó a la literatura en el deporte.

La travesía televisiva me sumergió instantáneamente. De las profundidades de la pantalla emergió Ricardo Garibay y una disección muy certera y real del box, del sufrimiento para dar el golpe. También salieron a flote Juan José Arreola y su afición por el ajedrez, el tenis y el ping pong. La lucha libre no podía faltar y tuvo cabida desde la perspectiva de Carlos Monsiváis, que nos guía a través de lo popular para encontrar la identidad en una máscara.

¿Y el fútbol? Esa bella pasión que nos atañe cayó en las figuras del poeta Luis Miguel Aguilar y escritores como Juan Villoro, Rafael Pérez Gay, Javier García-Galiano. Hombres de literatura, pero apasionados del fútbol, que hacen de la poesía una herramienta para entender este deporte, y de la narrativa una enorme fotografía que plasma las emociones y sentimientos que giran en torno a un balón y viven a las afueras de una cancha.

La culminación tenía que ser magistral y así fue. Vicente Leñero habló del papel que juega el perdedor, el derrotado como la otra cara de la pasión, de ese rostro al que las cámaras pocas veces siguen por irse con el ganador y se pierden del sufrimiento que refleja un jugador que ha visto el mundo derrumbado. Puso el ejemplo de la Selección Nacional y la afición, en el sentido de que todo mundo festejamos el pase a un Mundial o la clasificación a la fase de octavos cuando en realidad no ganamos nada; somos eternos perdedores.

Sin duda, Ludens es un magnífico programa que da a conocer o enriquece la visión de los espectadores, seamos o no aficionados a un deporte. Conocer a México y su gente a través del deporte resulta ser más sorprendente de lo que alcanzamos a dimensionar. Ludens nos da una probada de que televisión, literatura y deporte (fútbol) no están peleados cuando se saben hacer bien las cosas. Ello implica tener a un buen conductor, como lo es Mauricio Mejía, un hombre que conoce a los invitados, el tema a tratar y que no pone reparos para dejar hablar a los demás sin afanes protagónicos de robar cámara. Señoras y señores pamboleros y no pamboleros, échenle un ojo a Ludens, por Canal 22.

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