United se va a Wembley

Después del somnífero torneo mexicano se nos olvida cuál es el fútbol que nos gusta ver. Por suerte sigue habiendo partidos excepcionales que nos recuerdan por qué nos gusta este juego.

Terminó recién el partido semifinal de la Carling Cup entre el United y el City. Qué les puedo decir, un choque emocionante de principio a fin. Bien jugado, disputado, agitado, delirante… El ejemplo fiel de lo que se llama buen fútbol.

El City llegó de ganar la ida 2-1, como local, con dos de Tevez, en partido reprogramado debido a las intensas nevadas que pintaron de blanco toda la isla británica. Como si el clima hubiera querido hacerla de emoción, postergó la fiesta unos días hasta que finalmente el 19 de enero pasado el City of Manchester Stadium abrió sus puertas para ver al Apache hacer de las suyas contra los ex compañeros.

Carlitos festejó los goles sin ningún recato, como sí lo había mostrado cuando con el United le marcó al West Ham, otro ex equipo. Más allá de disimular cualquier festejo, envió un mensaje a Neville y Ferguson al más puro estilo del Topo Gigio de Riquelme, llevándose las manos abiertas a las orejas como para pedir que sigan hablando. Ferguson no lo quiso, y Neville había dicho que no lo necesitaban.

Estos condimentos nos invitaban a saborear un partido de lujo. Semifinales de Carling Cup entre dos rivales de toda la vida.

Velocidad, ímpetu, cantos, gritos, aplausos… Todo girando entre grandes figuras que se obligaron a mostrar toda su técnica cada vez que tocaban el balón. Además, Ferguson y Mancini no se guardaron nada, buscaron el resultado de principio a fin.

Por obvias matemáticas el United tenía aún más prisa y en sus muchos intentos vio la recompensa. Un veterano puso el camino del gol. Colorado Scholes cazó un rebote cerca de la media luna y la puso lejos de Given. Minuto 52 y los Red Devils ya se enfilaban a Wembley.

Al 71′ Carrick calentó aún más Old Trafford. Recogió dentro del área un balón que ya contaba varios intentos por quererse recostar en las redes y finalmente le puso ruta de gol. 2-0 favor United entre la locura ¿verde-amarilla? del Teatro de los Sueños.

Pero Tevez mantenía en secreto una fechoría más en su ex estadio. Al 76′, ante un centro galés de Bellamy, que no llevaba demasiado, estiró la pierna, o el pie, o el cuerpo, o todo, y tocó la pelota lo suficiente para dirigirla al fondo de la portería de Van der Sar. Locura ciudadana y marcador anunciando tiempos extra.

Pero el alargue anticipado es para los partidos aburridos y éste no tenía nada de eso. Llegadas hubo. Rooney tuvo una clarita, quizá la más fácil de su vida. Ferguson sólo se tomaba la cabeza. ¡Adebayor solo para rematar! Cabeceó muy arriba y Mancini se quería morir. Tevez, Giggs, Bellamy, Valencia… nada.

Minuto 90, el United encima. Centro, remate a centímetros de Given y éste rechaza sin saber cómo. Tiro de equina. Última jugada. Tocan corto, recibe Giggs, levanta la cara, envía un centro que divide toda el área grande, Rooney aparece solo en el área chica y… así es, Manchester United se va a Wembley para definir la Carling ante Aston Villa.

Locura en todo el suroeste del Gran Manchester. Tevez saludó amigablemente a sus ex, aunque en el final de la transmisión nunca se le vio acercarse a Fergie o Gary. Medio Manchester sonríe hoy, justo la mitad que aún se mofa de los 34 años azules sin campeonato.

Quienes lo vimos a lo lejos sólo podemos agradecer el fútbol, regodearnos con el espectáculo y hacer memoria del por qué nos gusta este juego.

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