Invictus

Ayer vi la película Invictus y me quedé reflexionando algo que todavía no puedo digerir del todo. Más allá de la buena actuación de Morgan Freeman y Matt Damon y de la excelente dirección de Clint Eastwood, es la historia, el móvil de la película lo que me dejó atarantado; que por cierto está basada en hechos reales, en el libro de John Carling -del mismo nombre- y en el poema trascendental creado por Mandela que desató todo. El sentimiento por sí solo me lleva a pensar en dónde estamos parados como mexicanos y cómo pueden digerir el filme los propios sudafricanos.

Corría el año de 1995 y Nelson Mandela era el presidente. Sudáfrica organizaba la III Copa del Mundo de Rugby, primera en formar parte de la federación internacional (IRB). La sociedad sudafricana estaba viviendo un momento de trance, se olvidaban del apartheid e intentaban cambiar medularmente su país: volverse uno solo y olvidarse de las segregaciones.

Nadie daba un hueso por los Springboks (así le llaman al representativo nacional, el springbok es un tipo de antílope característico del país), había un aire que no lograba unir totalmente a los aficionados del deporte nacional por excelencia en Sudáfrica. Los mismos jugadores de la selección estaban alicaídos, deprimidos, inexpresivos. Fue entonces cuando dos líderes se encausaron por la gloria: Mandela y el capitán François Pienaar.

El primero, utilizó el deporte como aliciente para motivar al pueblo y que a su vez el pueblo inspirara a los rugbistas. El segundo (Pienaar), comprendió el momento que vivía su país y tradujo las ideas de Mandela hacia la cancha.

Las ideas del presidente Mandela, hombre sabio y determinado, se repartieron desde su corazón hasta llegar a Sudáfrica entero. Los Springboks, a órdenes del jefe del Ejecutivo, se fueron de gira por todo el país a impartir clínicas de rugby, además de estar de cerca con la gente y sentirlos, saber para quién jugaban y a quién representaban.

Mejor no se pudo haber planeado una copa del mundo. Los resultados simplemente fueron impactantes. Si bien el rugby era (y es) el deporte nacional, los sudafricanos no habían sido exitosos en ese aspecto. El partido clave fue la inauguración ante el campeón vigente de entonces, Australia, en el Estadio Newlands de Ciudad del Cabo. Un sorprendente marcador de 27-18 favorable, catapultó a François Pienaar y sus Springboks a un torneo perfecto.

La final se la llevaron tras un apretado cotejo contra los neozelandeses. Por tres puntos (15 a 12), los anfitriones lograron finalmente levantar la copa, terminando el Mundial invictos. Nelson Mandela, emocionado y agradecido, le entregó al capitán la copa dorada Webb Ellis. El Estadio Ellis Park (hoy Coca-Cola Park), Johannesburgo y la sociedad sudafricana completa, se inmortalizó y comprendió que ese momento justamente significaba el fin de una era gris y daba paso a la modernización y reivindicación de todos, para todos.

Y entonces la pantalla se fue a negros y salió el nombre imponente de Clint Eastwood y sus colaboradores. La película no sólo es emotiva, sino como dije al principio, muy reflexiva. Hoy Sudáfrica es un país distinto, maduro y mucho más desarrollado que otros en el continente. Sin embargo sigue clasistamente polarizado, con desigualdades notables y múltiples retos por trascender.

Desde que el apartheid llegó a su fin, el partido afiliado a la Internacional Socialista, Congreso Nacional Africano (CNA), de Mandela, llegó al poder derrotando al Partido Nacional, de la familia afrikáner bóer (impulsadores del apartheid). Hoy a Sudáfrica la dirige el mandelista Jacob Zuma, que también preside al CNA. Los amigos sudafricanos podrían tomar como referencia el ’95 y su éxito en el rugby, para impulsar algo parecido en el mediático fútbol.

A todo esto, cuando la película terminó, pensé: “qué buena idea ir por todo el país, conociendo a su gente, enamorándose de su geografía, entendiendo las carencias y canalizando todas esas emociones para estimular el sentimiento de representar a tu país a través del deporte”. ¿Podríamos en México hacer algo parecido?

Sin ánimos de dividir a la sociedad, creo que no. No es por nada, pero Calderón no estará jamás a la altura de Nelson Mandela, el grande. Tampoco la federación de Decio y Compeán, ni Márquez como François Pienaar. Un país colapsado por la pobreza, dividido, con tendencia a la segregación de clases y deprimido, como la Sudáfrica de hace 14 años, es el México de hoy.

El país anhela que sus representantes del fútbol hagan un papel digno, que arriesguen el físico pensando en su nación y que les regalen un motivo de unión invaluable, como una Copa Mundial.

¿Qué hacer al respecto, sin quedarse en simples ilusiones? No lo sé. De momento, quedé fascinado. Como dato curioso, el capitán de los Bafana bafana se apellida también Pienaar. Sería importante motivar así a un equipo nacional, que va a disputar un juego que hoy en día es todo un fenómeno social, económico y político.

Mientras vemos qué ocurre, les recomiendo desde lo más profundo que vean Invictus de Eastwood. No se la pueden perder.

9 comentarios

  1. carlos sábado 30, enero 2010 at 22:25

    Pues suena interesante, la veré, pero aún así no creo q el México de hoy sea el Sudáfrica de hace 14 añoos ……..

    Sudáfrica ha avanzado mucho en muchísimas cosas y ha destacado encima de los demás países africanos, pero no creo que hoy por hoy, esté mejor que México en conflicto de clases, pobreza y dividido ….

    saludos

  2. Emiliano Castro Sáenz sábado 30, enero 2010 at 22:52

    Qué tal Carlos,
    Y es posible que las condiciones sean diferentes, pero sí hay analogías interesantes. Muchos pobres, polarización política, división social, clasismo. A mí me duele y muchas veces hay entre la población un sesgo de racismo.
    “PInches negritos” dicen a veces en los estadios y fuera de ellos, gente vinculada y no con el fútbol. Lo dice gente morena incluso. Todavía se usa “indio” en forma despectiva, cuando debería ser motivo de orgullo.
    Varios pueblos del interior sufren carencias inimaginables, y no necesariamente tecnológicas (sería lo de menos), sino de necesidades básicas. Además, el gobierno se empeña en esconderlos.
    En fin, por eso creo que es recomendable ver la peli, te da momentos de reflexión y obviamente en cada persona es diferente, así como las distintas percepciones (muy respetables cabe mencionar) en torno a la realidad del país.
    Gracias por visitarnos y por tu comentario consciente.
    Aquí estamos. Saludos!

  3. Laguna domingo 31, enero 2010 at 23:57

    Me encanta confirmar todas las posibilidades que desde el deporte podemos tener para entender lo que ocurre en el mundo, en nuestros paises que siguen padeciendo tantas desiguladades.
    Estas reflexiones nos dan pauta para una discusión de fondo a partir de un balón… lo interesante es lo que vendrá después. Lo que podamos hacer para que ese mundo sea mucho más equitativo y sano… también a partir de un balón.
    Por supuesto que veré la peli.

  4. Emiliano Castro Sáenz lunes 1, febrero 2010 at 0:47

    Hola Laguna,
    Qué gusto es ver tus comentarios. Como bien dices, el balón es el pretexto para arrancarnos con los demás temas, y no quedarnos en citarlos o simplemente enumerarlos para hacer una lista enorme. Hay que, además de volvernos más conscientes, tratar de cambiar las cosas, actuar.
    Lo de la peli es un simple inicio, que te abre panoramas, además de que es un buen representativo del cine que es reflexivo, con tomas interesantes, efectos notables y que no se pelea con lo comercial.
    Gracias por estar al pendiente.
    Te mando saludos y al señor Lago que bien merecido se lo tiene (hablando de hacer cambios a partir de las conciencias).
    Hasta pronto!

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  6. Hector viernes 19, febrero 2010 at 11:43

    Este tipo de peliculas me llama mucho la atencion. Ya llevo un tiempo tratando de verla. A ver si ahora finalmente me doy un tiempo y la veo.

    El futbol igual va mas alla de ser tan solo un deporte. El futbol es pasion, el futbol es cultura, el futbol es un pais entero, es politica, corrupcion, y muchas cosas mas. Un gran libro que habla de todo esto, desde que el futbol se inicio como deporte, se llama The Ball Is Round: A Global History of Football de David Goldblatt. La edicion que tengo esta en ingles. No se si hay una en español, pero si tienen la oportunidad de leerlo… este libro es impresionante. Tiene mas de 900 paginas que hablan solo de futbol y su historia, y muchimas anecdotas dentro de este gran deporte… que han pasado en todas partes del mundo (muchas buenas, muchas malas, y muchas que te dejan boquiabierto ). Tambien como el futbol esta ligado con la sociologia y economia de un pais. Dictadores, governantes, tacticas, huelgas, etc etc. El deporte mas bello y mas complexo del mundo a mi parecer!!
    La mejor manera de cambiar algo es dejando de ser ignorantes al respecto; entender el porque de las cosas y haciendo mejoras constructivas en base a nuestro conocimiento.
    Si alguien sabe de algun otro libro interesante, por favor me avisan que me gustaria leerlos.

  7. Emiliano Castro Sáenz viernes 19, febrero 2010 at 14:47

    Hola Hector,
    Bienvenido seas a ELBUENFÚTBOL*. Mira, te puedo recomendar libros básicos como el de Dios es redondo, de Villoro; Puro Fútbol, de Fontanarrosa; Fútbol a sol y sombra, de Galeano (éste vendría siendo como nuestra biblia).
    Y de ahí las biografías de Stoichkov y Cryuff. En fin, relacionado al fútbol hay muchísimos y estos serían los básicos… pero le siguen varios.
    Y sí, qué cosa esto del fenómeno impresionante llamado fútbol. Tema de temas. En parte, por eso estamos por aquí.
    Saludos, que le vaya bien y ojalá lo veamos seguido aquí.
    Hasta pronto!

  8. Hector martes 23, febrero 2010 at 14:48

    Emiliano,

    Muchas gracias. Muy buena lista…Tratare de conseguirlos lo mas antes posible.

    Saludos!

  9. Emiliano Castro Sáenz martes 23, febrero 2010 at 20:00

    Venga buen Hector. Ojalá le satisfagan.
    Saludos!

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