Julio Patán, contra la conspiración derrotista (del fut)

Patán, contra la conspiración derrotistaSe puede cambiar estructuralmente algo que está podrido. No es fácil. Hay que tener convicción, tener claro que la lucha significa un camino que evoluciona por diferentes vías. El fútbol mexicano, concretamente, está sumido en la depresión. Diferentes pretensiones de oscuros y ambiciosos (en el mal sentido de la palabra) personajes carcomen día a día el deporte nacional. ¿Cambiar eso? Pues de entrada hay que intentarlo…

Nos encontramos con Julio Patán alrededor de las 11 de la mañana en un Starbucks. Sin reservas y con mucho fútbol en la cabeza hablamos fluidamente de la pasión que nos tiene unidos, preocupados, ocupados y al pie del cañón, luchando.

Comenzamos hablando del interés, ¿de dónde le surge al buen Julio la pasión futbolera? (él gusta también del box, incluso nos dijo que el púgil que lleva dentro le agrada más). La respuesta fue rápida y sin rodeos: en el Cruz Azul de los setentas. El equipo era mágico para esos ayeres, jugaba al buen fútbol y se entregaban a su afición.

Hoy, a Patán le movieron a su Azul de hemisferio: pasó de ganador a trágico. “Es difícil acostumbrarte a otro equipo. La Máquina que conocí ganaba, se rifaba. Lo de hoy no tiene nada que ver con Marín, Kalimán, Bustos, Salgado. Lo entendería mejor si fuera aficionado al fútbol de un equipo pequeño y aguerrido, como el Atlas o el Atlético de Madrid. Nacen siendo equipos trágicos y sus seguidores están conscientes de que no los verán campeones”.

Julio tiene razón. ¿Cómo reconstruir una realidad a la que no te sientes parte de? Porque eso sí, “cambiar de equipo, nunca”. Y toda la vivencia del club con el que nació y despertó su interés pambolero, se cae y renace en algo ajeno.

¿Será que tiene que ver con una cuestión cultural?

Si a la mala racha de Cruz Azul (y con ella los suspiros y enojos que le provocan al buen Patán) se le compara con la Selección Nacional, podríamos armar un rompecabezas tristemente peculiar. A éste, tendríamos que engranarle a la prensa, televisión, radio, supuestos especialistas, directivos y algunos aficionados complacientes (ojo que son hartos).

Haciendo referencia al excelente libro de Julio Patán, Conspiraciones, podríamos hablar de que este rompecabezas que llamamos fútbol mexicano (y del cual formamos parte de alguna manera), es una perfecta y deprimente “conspiración derrotista”.

“Acostúmbrate a eso”, me retumba en la cabeza. No, muchas gracias. Al contrario, para modificarlo hay que ser exigentes, realistas y hacer lo imposible. Hay que enfrentarse contra ese nivel arraigado poderosamente en la cultura (periodística, deportiva, social…) del derrotismo antes que nada. Ni siquiera se ha jugado, cuando ya estamos pensando en el pretexto.

Lo extraño es que no fue así desde el principio. Solía ser divertido, apasionante, incluso interesante. Volteamos a ver otras latitudes que siguen creciendo, que hacen planes concisos a futuro sin olvidar el presente; que medularmente se preocupan por el espectáculo (en el buen sentido) y lo dan.

Ahora: hay que crear conciencia y prepararnos, estar ahí, intentando día a día regalar aunque sea un granito para cambiar las cosas. Hay que ver y leer a Julio Patán en Ventana 22 del canal 22, en Conspiraciones (Paidós, 2005). Hay que dejar de hacernos güeyes.

Y de tajo, Julio me cortó el espeso alucine en el que me encontraba. “Ya me voy chavos. Ya saben cómo es esto. Ya me están reclamando por ahí…”. En fin, vamos juntos a aprender a ganar y así, vencer esa odiosa conspiración de la derrota (y del fut también) en la que estamos tristemente sumidos.

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2 comentarios

  1. Isaura L. lunes 1, febrero 2010 at 23:52

    Bravo Chicos!!!
    Se apuntan un gol más con esta charla, que suma a las que gustosamente nos han regalado antes, ustedes y por supuesto, los pamboleros charlantes. Viendo Ventana 22 hace cosa de unas semanas, Julio Patán se confesó aficionado de Cruz Azul, o sea que no me cayó de sorpresa, jé.
    Saludos

  2. Emiliano Castro Sáenz martes 2, febrero 2010 at 0:31

    Gracias Isaura!
    Ya te extrañabamos por aquí… Don Julio Patán es un tipazo. Sensishito y cari’mático.
    Ahí nos vemos y gracias por darle seguimiento a esto del balón letrado.
    Ciao!

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