Un Patán para los patanes

Un Patán para los patanes: Julio PatánLos estereotipos son como las pirañas en cuaresma: hacen daño. Tal pensamiento me invade a consecuencia de la equivocación, del error de concebir imágenes que no son. Usualmente pensamos que los escritores, filósofos e intelectuales son entes extraños que solamente leen a Sartre, que ven películas de Greenaway y que escuchan música clásica. Los idealizamos como personas introvertidas, alcohólicas (en algunos casos) y poseedoras de un ego casi indestructible. Dos pequeños grandes detalles me han sido revelados: no todos son así y algunos son pamboleros.

Y se hizo la luz. Con ustedes: ¡Julio Patán!

El escritor, filósofo y conductor del programa Noticias 22, Julio Patán, ha llegado a la cita pactada con el equipo de ELBUENFÚTBOL*. Viste de pants y nos saluda muy amable, sin poses ni etiquetas: sencillez ante todo. Hace frío y parece que va a llover, pero Julio se da a la tarea de encender la llama de nuestro encuentro: “Venga, hablemos de fútbol, señores”. Haciéndole caso al Patán futbolero me enfoqué en su petición.

Azul, fiel aunque le cueste

Parece que quiere salir el sol. Julio bebe café americano y la charla comienza relatándonos su afición por el fútbol y específicamente por el Cruz Azul, equipo de sus amores. De entrada nos congratulamos al saber que su piel celeste es una excepción a la regla: no sigue los pasos del padre o la familia, seguidores de los Pumas. Entonces ¿por qué Cruz Azul? “Crecí viendo sus partidos en la década de los setenta. Era muy niño, pero ya ubicaba a los jugadores de esa época: Miguel Marín, Carlos Jara Saguier, Miguel Ángel Cornero, Gerardo Lugo, y muchos más. Y de ahí me seguí”, revela Patán.

La nostalgia por las viejas glorias de la Máquina contrasta con su percepción sobre el equipo en la actualidad, así lo demuestra con una mirada desencajada. Como buen experto en el uso del lenguaje, Patán expresa su malestar como aficionado, y no lo hace con insultos o groserías sino con una frase muy certera: “lo irritante de irle a Cruz Azul es que no tiene un perfil trágico”. Explica que a diferencia de otros equipos que juegan para no descender o para quedar lo más honrosamente posicionados en la tabla (nacidos para sufrir), Cruz Azul se forjó con títulos, con fútbol y eso lo hizo un grande.

Cuestionándole si la crisis cruzazulina se debe a la falta de planeación y proyectos a largo plazo, no duda en responder afirmativamente. Considera que los torneos cortos vinieron a hacerle daño al torneo mexicano, reflejándose en malas decisiones que han orillado a los equipos a no ganar, tal es el caso de Cruz Azul. “Antes había un fútbol decente, nada de torneos cortos. Se jugó muy bien hasta mediados de los noventa. Hoy en día todo es rápido, hay irresponsabilidad de la directiva al no planear adecuadamente los proyectos”, dice Patán.

Intelectual… ¡y políglota!

La charla fluye y también nos da una probadita de su gusto por el fútbol internacional. De ascendencia española en sus dos líneas, paterna y materna, Julio confiesa su pasión por el Real Madrid, declarándose con una mueca como “antibarcelonista de corazón”. “Mis abuelos maternos le iban al Madrid y se los heredé”.

Mueve sus manos con entusiasmo para comentarnos su admiración por la disciplina y el orden del fútbol holandés. Con un gesto serio habla de Messi y Maradona, a quienes los tiene catalogados en dimensiones completamente distintas. Al primero lo considera un jugadorazo, mientras que el Diego simple y sencillamente no le pasa. Vuelve a sonreír y muestra una reacción de sorpresa al hablar de Brasil. “No es que entrenen con cocos o jueguen descalzos, nacen para jugar y lo demuestran siendo la industria que son. Para decirlo como se debe: son otro nivel”.

La cultura también juega

Ya entrados en calor coincidimos que el fútbol mexicano vive uno de los peores momentos de su historia: desbancado por el negocio y la ausencia de hambre de triunfo en el jugador nacional. El factor cultural de nuestro entorno se refleja perfectamente en el fútbol, en la cancha. Patán considera que nos da flojera hacer bien las cosas y con argumentos nos explica por qué: “es increíble que un jugador entrene dos, tres horas diarias, cuando en otros países lo hacen durante seis u ocho horas. Basta ver al jugador mexicano: no sabe parar el balón, y eso te indica que no hay entrenamiento ni técnica. Que aprendan a jugar, que entrenen física y tácticamente”.

Sin filosofar

Respetuoso de la adicción al cigarro que poseemos Jairo y un servidor, bebiendo su café Julio nos da su opinión sobre lo que le espera a México en Sudáfrica. Su rostro lo dice todo: nada bueno. Pese a las adversidades que enfrenta cualquier selección que juegue contra el país anfitrión, también están aquellas que tienen que ver con el plano futbolístico de cada equipo. Con voz firme y con seguridad la suelta: “nos van a hacer pedazos en el Mundial”. Basándose en los rivales de grupo, Patán nos detalla su mal augurio:

Sudáfrica. Los mundiales han demostrado que es impensable que el anfitrión quede fuera en la primera ronda, siempre se les echa una mano. Sudáfrica tiene que pasar a octavos.

Francia. Con todo y Domenech, Francia es un equipo de respeto y cuenta con grandes individualidades. Basta con echarle un ojo a Ribery, Henry y Benzema. “Nomás quiero ver quién será el encargado de marcar a Ribery, quiero verlo”.

Uruguay. Conocidos por su garra, los charrúas son duros, fuertes y nada sencillos. Es una de las selecciones que en un Mundial no se quiere enfrentar en la primera fase. Si nuestra esperanza es Cuauhtémoc Blanco “lo van a parar en seco. Lo van a anular”.

El deber ante todo

Suena su celular y Julio se disculpa por tener que retirarse. Antes de emprender la huída, Patán manifiesta su molestia por la falta de respeto que existe al idioma en los medios impresos y electrónicos. Híjole, vaya paquete que tenemos la nueva generación de periodistas, en este caso deportivos. Julio se fue dejándonos un abrazo y un mensaje a todos: “lo único que no hace uno en la vida es cambiar de equipo”. Julio se fue dándome una gran cátedra y no lo sabe: la humildad hace a los grandes, a los PATÁNes.

Moraleja: la ceguera causada por el estereotipo puede ser curada con fútbol.

¡Gracias, Julio Patán!

*Sugerencias patanescas del Elías. Pamboleros y no pamboleros échenle un ojo a su programa noticias 22, de lunes a viernes de 7 a 8 de la noche en ese canal. Ahora que si no quieren verlo a él, disfruten de la belleza de Laura Barrera (nota para los varones). También les recomiendo el libro Conspiraciones, un magnífico retrato de las teorías de la conspiración, así como paranoias y obsesiones que nos generan las sociedades secretas (y no tan secretas) en su afán por conquistar al mundo. ¿Sabían que el Imperio Romano está más vivo que nunca? Descúbranlo en el libro. Aquí una de las frases que más me inquietó y sobre todo ante el impacto mediático enfocado a la trama que rodea el caso Cabañas: “el conspiracionista no es consciente de sus limitaciones, nada es accidental”.

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