Italia 1934, la Copa del “Duce”

Sergio Sánchez
Por Sergio Sánchez
Miércoles 3, Marzo 2010

La Copa Mundial de 1934, en Italia, trajo consigo las primeras eliminatorias para clasificarse a esta justa, pues 52 asociaciones solicitaron un lugar para competir, pero como el cupo era de 16, se llegó a la decisión de eliminarse para obtener el sitio.

Benito Mussolini, quien por aquel entonces se desempeñaba como presidente de Italia, deseaba íntimamente de todo corazón que su país fuese sede de la segunda Copa del Mundo de la historia (a pesar del notable entusiasmo, Il Duce había visto un sólo partido de fútbol en su vida), por ese motivo, utilizó sigilosas presiones y sutilezas diplomáticas para alcanzar su objetivo.

Misteriosamente, Suecia, la otra posibilidad, retiró su candidatura en 1932, sin explicar los motivos. Años más tarde se sabría que el encargado de conseguir la sede fue el general Giorgio Vaccaro, quien se encontraba a cargo de la Federación de Fútbol.

El comité organizador de la Copa estaba a cargo de Achille Starace, secretario general del Partido Nazionale Fascista y el propio Vaccaro.

La propaganda estaba lista, el correo lanzó una serie de estampillas conmemorativas y las tabacaleras lanzaron los cigarrillos llamados Coppa del Mondo.

Argentina, Brasil, Estados Unidos por el continente americano, y Egipto, como el primer africano en asistir a una Copa del Mundo, fueron las únicas naciones no europeas que participaron en el Mundial de Italia.

Entre las razones “conocidas” que propiciaron la designación de Italia como sede de la Copa por parte de la FIFA, se destacó una muy importante y era de perfil económico, pues el presupuesto que el gobierno italiano destinó para la realización de la justa era mayor al requerido. A eso le suman la tajante postura del gobierno italiano para realizar el Mundial por encima de todo y de todos, no importaba ni el dinero ni nada que se le pusiera a su paso.

Un campeonato politizado. Fue una justa un tanto enrarecida por el aire que soplaba en las altas esferas de la vida política italiana. Se dice que Mussolini había conminado a su equipo a ganar el campeonato como fuera. El máximo galardón del fútbol mundial tenía que quedarse en Italia pues así lo deseaba Il Duce. (Duce era el apelativo propagandístico mediante el cual, el líder fascista Benito Mussolini se dio a conocer en la vida política italiana desde 1922 hasta 1945).

Con la ausencia del campeón defensor anterior, Uruguay, como respuesta al boicot del Mundial del ’30 donde muchas naciones no quisieron asistir, se inició la Copa del Mundo de Italia el 27 de mayo de 1934. La primera fase se desarrolló a eliminación directa, es decir, a un solo juego, y el que ganara pasaba directo a cuartos de final; el perdedor, se regresaba con más pena que gloria a su país. Así entonces, el Mundial se desarrolló en cuatro fases, octavos de final, cuartos de final, semifinales y la gran final, y en cuatro fechas para cada una de las rondas eliminatorias.

Suecia venció a Argentina y enfrentó a Alemania en cuartos de final, que a su vez fue eliminada por Checoslovaquia en semifinales y llegó a la final contra los italianos quienes dejaron en el camino a Estados Unidos, España y Austria.

Tuvo que pasar una semana larga y nerviosa para que los finalistas se enfrentaran en Roma. La prensa italiana en general no se atrevía a pronosticar un resultado, pues el cierre de los checos los tenía pensativos. El ambiente no era sencillo para los jugadores italianos, pues además de la presión de enfrentar a un rival que había metido ocho goles por cuatro recibidos, en el palco de honor, las miradas de Benito Mussolini sobre ellos eran una presión extra que los tenía un tanto nerviosos.

El juego se desarrolló en un ambiente tenso en general, y máxime cuando faltando 17 minutos para el final, el silencio invadió al estadio del Partido Fascista cuando cayó el primer gol de Checoslovaquia en una gran jugada de Puc. El rostro de Il Duce empeoró cuando le comentaron el tiempo que faltaba para el final del juego. El poder de Mussolini podía encontrar soluciones a diferentes problemas, pero nada podía hacer contra el inminente correr del tiempo.

Pero el milagro se empezó a gestar a los 85 minutos, cuando Orsi anotó el gol del empate y los tiempos extra hicieron acto de presencia. Italia pegó fuerte con ese gol y a los checos les costó reponerse pues sentían ya la victoria en sus manos. Cinco minutos después de iniciado el tiempo extra, Schiavio hizo el segundo gol, el definitivo, el que le dio a Italia la Copa Jules Rimet, acto aplaudido con alegría por todos los presentes en el estadio, pero sin duda alguna el más feliz de todos fue Benito Mussolini, quien de esta manera veía a su país mandando en el ámbito futbolístico y demostrando al mundo que eran la única potencia de la especialidad, y la Copa sustentaba el nombramiento.

Italia conquistó, rodeado de  suspicacias, la Copa del ‘34 y así inscribía su nombre en el libro de oro de la FIFA.


5 Comentarios

Deja tu comentario


Échale un ojo a esto

1930, inicia la aventura mundialistaEl Mundial de los 3 delanterosSudamérica ya ganó el MundialÁfrica…¿también?Charla con Marcelo Rodríguez, sus excusas y el fútbolEse 21 de junio en LyonVarallo, 100 años de fútbol¿El catenaccio sudamericano?Ya es hora, carayEl Mundial en imágenesClaudio Paul CaniggiaMejor noticia no podía tener“Pisar el Azteca es inexplicable”: Fede GianniParaguay sí, ¿Argentina no?El Mundial 2010Uruguayos hasta el último segundoCon pena y sin gloriaEl cuento de nunca acabar…El fútbol debe estar agradecidoLa dignidad argelinaTrascender, he ahí el dilemaLas bellas también jueganY sus favoritos, ¿cuáles son?Polémica fútbol