Que los chicos tomen nota

No sé si se está jugando mejor estas semanas o es que he tenido suerte últimamente. Este domingo elegí el ADO-Ajax para empezar la jornada futbolera del día, y déjenme platicarles que gocé uno de los mejores partidos del año. Es verdad que no fue ese fútbol que podemos encontrar al ver al Barça o al Arsenal, pero sí de esos que están sobrados de corazón, garra y pasión, todos elementos tan futboleros como los más finos y delicados.

Siempre me atrajo el Ajax. Grandes jugadores, muchísimos títulos, fútbol total… vaya hasta la camiseta me gusta. En los últimos años no ha visto tanta suerte en la liga, es más, no la gana desde el 2004. La presente temporada ha sido mucho mejor que las pasadas y hoy por hoy sigue peleando el título con el FC Twente.

Hoy visitó al débil ADO, ubicado en la antepenúltima posición holandesa. Ajax ganó 1-0 y se mantuvo en el segundo puesto con la impresionante cantidad de 73 puntos, todavía 4 abajo del Twente. Les platico además que con el gol de esta tarde, Ajax llegó a 89. Es decir, el resultado fue normal, no hubo nada raro en el marcador, salvo que pudimos haber esperado una diferencia abultada.

Pues no, nada más lejano a la realidad. El ADO Den Haag, equipo capitalino de La Haya, dirigido por Raymond Atteveld, tuvo hoy una tarde que será recordada por mucho tiempo entre sus fanáticos. Les pasó de todo, y honestamente cualquiera que haya visto el partido (claro, excepto los seguidores de Ajax) debe haber manifestado cierta sensación de pena al ver el coraje que pusieron, para al final despedirse de su público con las manos vacías, y además, estar cada vez más cercanos al descenso.

Primero que nada dieron cátedra de cómo se debe enfrentar a un equipo con mejores jugadores y con mayor experiencia. No se trata sólo de meterse atrás, reventar todos los balones, rezar un poco y prepararse para lo peor. No, estos muchachos nos mostraron orden, presión, repartición de sectores del campo, seguridad, limpieza, precaución de no recurrir a faltas innecesarias y, también, soltura para irse al frente, acompañada de alegría para pisar el área rival.

Tal vez su punto más alto a la ofensiva se dio un minuto antes de irse al descanso. Luego de una jugada por la banda derecha, seguida de un centro a ras de pasto que cruzó toda el área grande, el francés Karim Soltani llegó a escasos centímetros de la línea de gol, ya sin arquero ni defensores rivales, únicamente para empujar la pelota… y sucedió lo increíble, abanicó ridículamente mientras el balón seguía de largo entre sus piernas. Fue tan pero tan clara, que me atrevería a decir que jamás se repusieron realmente.

Inició el segundo tiempo, los visitantes intentaron un poco más pero siempre dentro de un fútbol extrañamente mediocre. Martin Jol, su técnico, sólo deformaba las facciones ante la baja producción de sus muchachos. Aclaro, también a causa del muy buen partido de sus contrarios.

Y así, mientras Luis Suárez y compañía seguían tratando de descubrir caminos a gol, llegó una de las jugadas que colaboró para tener un partido inusual. Al 64′ el uruguayo entró al área en busca de un balón dividido frente al arquero Robert Zwinkels, quien en su afán por arrebatar una ocasión de gol, se lastimó el brazo derecho y no pudo continuar. Malas noticias para el ADO, que veía despedirse a uno de sus líderes y mejores jugadores. Ingresó en su lugar el joven suplente Barry Ditewig, encargado de sacar adelante la misión imposible ante el poderoso Ajax.

La visita insistía todavía tímidamente. El reloj caminaba y el título se escapaba. El empate dejaba al Ajax con 71 puntos, a 6 del líder y con 12 por disputar. Vamos, para decirlo claramente, el empate a cero goles en La Haya significaba decirle adiós a la liga. De ahí la sorpresa de ver un Ajax tan apático, tanto como comprensible el rostro furioso de Jol.

El libro de verdades futboleras dice que al joven portero hay que probarlo, que hay que dispararle. Nadie se atrevía, salvo Emanuelson (y muy desviado), nadie intentó.

Pero sí llegó una jugada en la que Barry Ditewig se lució como si fuera el mejor arquero de la liga. Remate potente que rechazó, contrarremate de Luis Suárez a menos de un metro de distancia, y volvió a desviar con valentía y confianza. Ahí el público local se encendió, lo aplaudió y le regaló seguramente la más grande ovación recibida en su carrera. Y después… y después le salió lo novato. Jugada peligrosa que Demy de Zeeuw mandó por arriba del travesaño para luego pisar accidentalmente al portero recientemente aplaudido. Ditewig reaccionó mal y le puso los guantes en el rostro al tiempo que lo empujaba. Tarjeta roja automática, un hombre menos y, el principal problema, no había un tercer arquero en el banco.

Después de varios minutos de discusión, ADO se decidió por el delantero Ricky van den Bergh para ponerse el suéter. Era el 82′, es decir, ocho minutos restantes más un amplio descuento producto de la lesión y expulsión de los arqueros locales.

En una de sus primeras intervenciones, justamente luego de un córner, Van den Bergh salió de forma horripilante, quizá la peor salida que he visto en mi vida. Sin altura, sin fuerza, dejando el balón listo para un remate rival que para su fortuna se fue por arriba. Pero lo entendimos, no es portero.

Que tomen nota los chicos ADO 0-1 AjaxLa tensión de los vestidos en amarillo y verde sólo provocaba que el 0-0 comenzara a tener tintes de heroísmo. Fueron aproximadamente diez minutos de rechaces, barridas, lucha, gritos y corazón. Y claro, ante el temor por los disparos, daba la impresión que todos se habían convertido un poco en porteros. El defensor Timothy Derijck tuvo que resistir dos tiros con su pecho, todo para evitar que el balón le complicara la vida al recién habilitado Van der Bergh.

El cuarto árbitro agregó siete minutos, y fue al tercero de ellos cuando apareció el desenlace. ¿El gol? Sí, efectivamente, un disparo de larga distancia de Toby Alderweireld. Pero, ¿quieren saber lo más curioso del asunto? El disparo fue un cañonazo de 25 metros que se clavó justo en el ángulo. Ese gol no lo sacaba ni Robert Zwinkels, ni Barry Ditewig, ni Ricky van den Bergh, ni Bufon, ni Casillas, ni Yashin. Además el momento del disparo fue un momento tan trágico como hermosamente futbolero. Los defensores del ADO salieron a toda velocidad para impedirlo, se barrieron, se lanzaron, se tendieron, se estiraron, y cuatro de ellos quedaron desparramados por el césped mientras el balón atravesaba toda el área. No había nada más por hacer, sólo lamentarse y aceptar que se irían con la derrota a pesar de sus enormes esfuerzos.

Ajax sigue a la espera de un tropiezo del Twente para soñar con el título. ADO deberá luchar igual o más para quedarse en la Eredivisie. Lo que es un hecho es que estos chicos de La Haya hoy nos regalaron más que un buen partido de fútbol, nos dieron una lección de cómo un equipo modesto debe enfrentar a los más poderosos de Europa, y cómo salir con la cabeza levantada aun perdiendo un partido. Una pena por el ADO, pero hoy mostraron más orgullo que todos los equipos de la liga. Ojalá y muchos hayan tomado nota.

2 comentarios

  1. Nale A. lunes 5, abril 2010 at 16:04

    ¿Hay manera de que Bauer, Ordiales, Ramírez, Israel Martínez, Fernando López y demás puedan tomar nota también?

    Saludos, Jairo. Siempre te he seguido en Pas.Azc.com, no sabía que publicabas (y muy bien, fiel a tu estilo) por acá también. Grata sorpresa.

  2. Jairo Martínez lunes 12, abril 2010 at 19:54

    Gracias Nale A., así es, también andamos por acá. Te esperamos cuando gustes. Saludos.

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