Con el corazón mediante

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Así se juega al fútbol. Dos equipos que mantuvieron su estilo característico: España con el balón en los pies y Paraguay con ganas, defensa y empuje. Se juega así, porque se defiende lo que cada quien conoce, aunado a un coraje, arrojo y emoción que hasta dan ganas de gritar, de cantar y acompañar a las dos selecciones con un llanto de felicidad.

A pesar de que por momentos se trabó el partido por la fuerza que se imprimía y el protagonismo indeciso del guatemalteco Batres, fue un juegazo. La estabilidad del medio campo español, la barrera impasable de Verón y Da Silva, el peligro de Villa y Pedro, el esfuerzo de Haedo y la excelente técnica de Villar y Casillas.

No nos fuimos a tiempo extra de milagro y por que los dioses del balón se guardaron el resto para ellos.

Paraguay lo dejó todo, Martino hizo los cambios en su debido momento –tal vez darle entrada a Barrios antes de ir en desventaja-. España luchó contra sus propios fantasmas y aplicó el juego posesivo que han derrochado desde hace más de dos años.

Satisfacción es la palabra que acompaña al público mundial en este duelo que terminó proyectando a las semis al mejor dentro del campo. ¿Qué será de nosotros, mortales, el próximo miércoles con el Alemania-España? Puf. Lo malo es que ya no vimos a Larissa hacer de las suyas, ¿perdimos entonces? Yo ya no entiendo nada.

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