Charla de EBF* con el más allá

Marlon BrandoIntroducción

Tras la euforia mundialista y el comienzo del torneo local, además de nuestros respectivos trajines laborales y familiares, no hemos podido concretar otra charla con un personaje que puede resultar de su interés. Sin embargo, y ya enfrascados en una desesperación disfrazada de valemadrismo, acudimos con una médium. No, la charla no fue con ella, sino con los espíritus de algunos personajes que bien hizo en molestarlos de su descanso eterno para hablar de fútbol con ustedes y nosotros. Aunque, hay que decirlo, hubo un colado.

Prólogo

La cita fue en el departamento (oficina y centro de culto) de Doña Casandra Mojarra de los Olivos, famosa médium, vidente, espiritista y vendedora de cosméticos en el sur de la ciudad de México. Jairo y yo nos mostrábamos inquietos, Emiliano se notaba asustado, Marcelo moría de sueño por el viaje exprés que hizo desde Argentina y Sergio, cargado de escepticismo, sólo pensaba en terminarse sus pepitas. Después de habernos pedido una cooperación, una buena lana, la médium solicitó que cada uno de nosotros eligiéramos al personaje con quien queríamos charlar.

Debido a que nuestras propuestas le significaron exigencias nada cumplibles, Doña Casandra Mojarra de los Olivos invocó a los espíritus de aquellos personajes que ella amó platónicamente en su juventud o bien eran de su agrado. Así, nos quedamos con las ganas de platicar con Stalin, Charles Chaplin, José Saramago, Octavio Muciño y George Best. En cambio, les traemos una visión pambolera distinta, emanada de los nombres que ustedes leerán a continuación. Claro, los que eligió Doña Casandra.

La charla de Jairo

DOÑA CASANDRA: Mario, Mario, ¿estás ahí?

CANTINFLAS: Aquí ando, que no allá, chata.

DOÑA CASANDRA: Mario, mi Mario, disculpa que te moleste, pero estos jóvenes de ELBUENFÚTBOL* quieren hablar contigo.

CANTINFLAS: Ah jijo, pos qué dije que no digo. Ta bueno, nomás que sea una pregunta porque ando con el corre que te alcanza.

JAIRO: ¡Señor Cantinflas! Soy Jairo y quiero saber qué salió mal en aquellos años cuando participó en las riendas del destino americanista.

CANTINFLAS: Quihubo Gerson. Pues te diré que, por una cuestión de abuelengo y empedoclenismo, aquello fue, que ya no lo es, no sé si me explico, una pequeña broma. Pero como te decía, en “my personal opinión”, en lo que yo digo y no tú, es que confundí al balón con una cámara, y eso no se hace. Por eso, yo digo, sustento de sustentar, que Aguirre no la hizo en la Selección. ¿Por qué?, pues porque ahí anduvimos toque y toque como si fuéramos badajos y nomás nada. ¿Algo más Gerson?

JAIRO: ¡Sublime!, nada más.

CANTINFLAS: Sale, chatos. Ahora si le huyo al trono. A´i los vidrios.

La charla de Marcelo

DOÑA CASANDRA: Marlon, mi Marlon amado, ¿estás por aquí?

MARLON BRANDO: Depende.

DOÑA CASANDRA: Unos jóvenes quieren hablar de fútbol contigo.

MARLON BRANDO: El deporte del imperio, de la estrellitis mal lograda. Está bien, acepto.

MARCELO: Señor Brando, mi nombre es Marcelo.

MARLON BRANDO: ¿Argentino, verdad?

MARCELO: Sí.

MARLON BRANDO: No te ofendas, pero aún prefiero bailar un tango en París que en Buenos Aires. Tú comprendes.

MARCELO: Comprendo. Usted luchó para que a los actores, los verdaderos actores, se les reconociera como “artistas”. Nadie mejor que usted para hacerlo, era indiscutible callar a Brando. En el caso del fútbol, ¿por qué tenemos que decirle futbolista a alguien que se preocupa más por su físico, por su rostro, en lugar del juego o del balón?

MARLON BRANDO: Porque la afición y los medios son unos imbéciles. Y lo digo con todas sus letras. En mi caso, jamás dejé que se pisoteara la integridad y profesión del actor, del verdadero actor, el del método. Nunca me sometí a las exigencias y traumas de un director, y mira que hice barbaridades al final de mi carrera, pero bueno, ese es otro tema. Lo que digo es que no fastidien, exijan.

La cuestión es que inflan a quienes no deben, apoyan a quienes no deben y admiran a quienes no deben. Un verdadero ídolo debe ser a la par un estandarte en defensa de los derechos, del combate a las reglas destructivas de quienes se creen los dueños. Ahí tienes a Maradona, un rebelde, un irreverente que lo que mostraba en la cancha lo mostraba fuera de ella. Era congruente.

Te cito a Zinedine Zidane también. Un futbolista de talentos natos y envidiables, un virtuoso que jamás renegó de su origen argelino y buscó la integración de razas en su propia selección, negros y blancos, patriotas e inmigrantes; al grado de llevarlos a ganar la Copa del Mundo en el 98.

Casos contrarios los de Cristiano Ronaldo y David Beckham. Son unos cobardes, carecen de identidad de lucha y evitan asumir riesgos que pongan en peligro su belleza estética, que a la postre será un bulto. Y te lo digo yo.

MARCELO: Gracias, señor Brando.

MARLON BRANDO: Hasta luego. Y recuerden Brando es Brando.

La charla de Emiliano

DOÑA CASANDRA: Bob, ¿estás aquí?

BOB MARLEY: Aquí estoy.

DOÑA CASANDRA: Aquí unos jóvenes…

BOB MARLEY: Sé de que se trata. Escuché a Brando.

EMILIANO: ¡¿Bob?!, ¿Bob Marley?

BOB MARLEY: ¿Con quién tengo el gusto?

EMILIANO: Con Emiliano.

BOB MARLEY: Hablemos de fútbol. Disculpa que te pida que sea solo una pregunta, pero estoy dando clases a unos querubines que acaban de llegar.

EMILIANO: Bob, del fútbol que te gustaba, admirabas y practicabas ¿qué ha cambiado?

BOB MARLEY: El ritmo. Es como la música. Han surgido géneros sin sentido que le gustan mucho a la gente, como el reggaetón por ejemplo. Su música no dice nada, las letras no expresan un verdadero sentimiento y los jóvenes están vueltos locos con ello. ¿Qué quiero decir? Pega lo rápido, lo “guapachoso”, lo que no te implique pensar, sentir, sino aquello que te implique ser una marioneta.

En el fútbol pasa lo mismo. Sí, hoy se juega más rápido, hay mejor condición física, cuentan con más velocidad, más fuerza. Pero a diferencia del fútbol que me gustaba y practiqué, hoy no tocan el balón, no conocen las posiciones. Evitan tener la posesión del balón y apuestan por reventar o tirar pelotazos en lugar de driblar, gambetear, acompañarse. En resumen, el fútbol de hoy es individual, no colectivo. Con eso creo haberlo dicho todo.

EMILIANO: ¡Wow! Maravilloso, Bob. Gracias.

BOB MARLEY: Por nada. Hasta pronto.

La charla de Elías

DOÑA CASANDRA: Ernesto, mi Ernesto, alguien quiere hablar contigo de fútbol.

EL CHE: Desde este rincón donde observo cómo la furia del poder aniquila las esperanzas de los pueblos, respiro un instante de tranquilidad para hablar del deporte más bello del mundo.

ELÍAS: ¡Che!, soy Elías de ELBUENFÚTBOL*.

EL CHE: No importa de dónde seas, hermano. El fútbol no tiene fronteras y su idioma es el mío, el tuyo.

ELÍAS: Vámonos con una pregunta rápida, pues me imagino que irás a ver a Fidel.

EL CHE: Ah, la juventud de ahora. Bienvenida tu pregunta.

ELÍAS: ¿Por qué estamos matando al fútbol?

EL CHE: Tal percepción me resulta exagerada, pero entiendo el sentido. El fútbol que se ve en los estadios y en los televisores, así como el que se lee en los diarios y en Internet, bien podría asumir ese calificativo de desahuciado. En cambio, el fútbol que se juega en los potreros, en los barrios, en las selvas y en las llanuras está más vivo que nunca.

Ese fútbol visto como una mercancía desechable, impuesto por los cotos de poder y los monopolios, lamentablemente ha sido aceptado por los propios jugadores y las aficiones. Han asumido que así debe ser y a eso deben atenerse. No obstante, aún quedan héroes en algunos puntos microscópicos del mundo. Si en verdad se ama al fútbol, hay que voltear hacia esos niños, jóvenes y adultos que conservan en la tierra y en el lodo la esencia del balón.

ELÍAS: Gracias, señor Guevara.

EL CHE: Adiós. ¡Hasta la victoria siempre!

La charla de Sergio

DOÑA CASANDRA: Adolf, ¿estás ahí?

QUENTIN TARANTINO: Noooo, a Adolf ya lo mataron los bastardos.

DOÑA CASANDRA: ¡Quentin!, pero tú no estás muerto.

QUENTIN TARANTINO: ¡Claro que no! Pero me metí en esta conversación para promocionar la película y enterar al mundo que debí haber ganado el Festival de Cannes.

DOÑA CASANDRA: Aquí un joven te quiere preguntar algo sobre fútbol.

SERGIO: Señor Tarantino…

QUENTIN TARANTINO: Ah, ¡eres mexicano! No quiero hablar de fútbol. Mejor platícame sobre los aztecas y los mayas, pues tengo una idea de hacer una película de zombies perdidos en la época prehispánica y… (Sergio se quedó charlando con Tarantino sobre zombies y vaqueras coloniales).

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10 comentarios

  1. Sergio Sánchez viernes 23, julio 2010 at 14:24

    jajajaja Extraordinario mi Elías, Quentin es de mis favortios!!!!!

    Saludos

  2. isaura l. viernes 23, julio 2010 at 15:27

    jejejejejeje, Marlon se puso sentimental, pero estuvo genial. Grande charla.

  3. Chente viernes 23, julio 2010 at 17:31

    Si van a fumar…
    Inviten!!!!
    jajajajaj
    la verdad les quedo genial, gracias por amenizar el rato.
    sigan asi.

    Saludos!!!

  4. Emiliano Castro Sáenz viernes 23, julio 2010 at 17:52

    Excelente mi buen, ese Bob seguirá siendo un tipazo, alguien que sí dribla todo el tiempo.
    Salud!

  5. Zacarias sábado 24, julio 2010 at 12:21

    jaja…te quedo muy bien toda tu nota.

    me «cae» que debio haber quedado integrado como el capitulo 71 del libro negro de G.Papini…tiene todos los ingredientes…

    Saludos.

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