En campo seguro

[pro-player]http://www.youtube.com/watch?v=V2ov-1UxIko[/pro-player]La República Democrática Popular Lao, conocida como Laos, es una pequeña nación asiática rodeada por Myanmar, China, Vietnam, Camboya y Tailandia. Es un estado socialista, de casi 7 millones de habitantes, que se independizó de Francia en julio de 1949.

Si el mundo tuviera que definir a este país por un detalle particular, lo primero que llegaría a la mente es que Laos ha sido el país más bombardeado del planeta, sobre todo durante la Guerra de Vietnam. El dato es espeluznante: durante diez años (1964-1973), un avión B-52 de las fuerzas estadounidenses descargaba misiles sobre su territorio cada 8 minutos.

El saldo fue brutal, no sólo por los muertos que tal masacre provocó, sino por los que sigue causando producto de bombas enterradas aún activas, y la consecuente tragedia económica y social que ha tenido que soportar su población. Por ejemplo, hoy en día, 1 de cada 5 niños muere antes de cumplir cinco años de edad, la mayoría por desnutrición.

Los niños y jóvenes laosianos tienen prácticamente cancelada cualquier posibilidad de salir adelante, pues la condición misma de su país no ofrece mayores alternativas a una vida de franca pobreza.

De ahí el valor de la siguiente historia, ocurrida apenas hace unas semanas en Suecia.

El país nórdico fue sede de la Gothia Cup 2010, torneo internacional a nivel de clubes entendido de manera no oficial como la Copa del Mundo Sub-18. Su trascendencia ha alcanzado tal nivel, que sólo este año se registraron 1567 equipos de 71 países diferentes, que disputaron más de 4500 partidos (por cierto este año ganó Paris Saint Germain y tanto Guadalajara como Santos Laguna tuvieron buenas participaciones).

Uno de ellos fue Laos Football Club, equipo que pertenece al English Development School (EDS), cuya sede se encuentra en Phonsavan, en el noroeste de Laos. El equipo ganó su boleto para viajar a Suecia, y con ello se convirtió en la primera Selección de fútbol de su país, de cualquier categoría, en participar en una competencia en Europa. Desde ese momento ya eran noticia nacional.

Los jóvenes jamás habían salido de Laos, no se habían subido a un avión, no tenían el placer de conocer el mar y tampoco sabían lo que era jugar en un campo empastado, pues su cancha de entrenamiento era utilizada mayormente por el ganado. Para colmo, su entrenador, Manophet Mouidouangdy, falleció días antes del viaje. Otro problema era su alimentación, ya que al no estar acostumbrados, cada vez que ingerían un alimento en Gotemburgo, se enfermaban. La solución fue que la comunidad de Laos en Suecia los alimentó antes y después de los partidos con comida típica de su país.

Todo en contra ¿no?

Pues los jóvenes se colaron nada más y nada menos que hasta la semifinal del torneo, vencieron consecutivamente a Estados Unidos (2-1), Brasil (5-0), Suecia (3-0), Hungría (2-0) y Escocia (3-2). Además, el Comité Organizador los premió con el Fair Play al ser el equipo con mejor conducta de todo el torneo.

Historia pura. Estos niños escribieron la página más notable de la historia del fútbol de su país. Mejor dicho, lograron una hazaña difícil de igualar en cualquier ámbito de la vida laosiana.

Gareth Carter es un británico que organizó el viaje de estos chicos, y él definió así esta épica aventura: “Estamos encantados de haber sido capaces de llevar a este equipo desde las junglas de Laos hasta el principal torneo mundial de fútbol para jóvenes, verles practicar un gran fútbol y derrotar a equipos muy superiores que se benefician de instalaciones modernas. Para ellos, recibir un honor como este antes de volver a casa es un logro fabuloso”.

La proeza fue de tal magnitud, que se ha realizado un documental sobre el equipo y su viaje. Ha sido titulado On Safer Ground (En campo más seguro), será lanzado el próximo año en todo el mundo, y contará una más de esas historias mágicas que no se entenderían sin la existencia de un balón de fútbol.

4 comentarios

  1. PAUENCA jueves 12, agosto 2010 at 1:10

    Woooow Jairo!!! como estas?
    Yo no sabía esto, mil gracias por compartirlo.
    Que historia tan bella, de verdad es conmovedora.
    Es que cuando se quiere algo y se trabaja, se lucha, se adquiere un compromiso por eso, la recompensa tiene que llegar tarde o temprano.

    Me encantó, gracias Jairo.
    Saludos!!

  2. Jairo Martínez jueves 12, agosto 2010 at 23:29

    Así es, difícil imaginar la magnitud de lo que hicieron. Son historias que hay que contar. Gracias y saludos Pauenca.

  3. julio viernes 13, agosto 2010 at 0:44

    hermosa la historiajairo ojala en nuestro hubiera tanta pasion komo la de estos chicos por elmundo

  4. Jairo Martínez viernes 13, agosto 2010 at 1:30

    Seguro que lo hay, ¡ahora vamos a buscarlos! Un saludo julio

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