Locos por el fútbol

¡En todos lados venden humo!Un lleno impresionante. Las inmediaciones están copadas, se siente la pasión desde cualquier esquina, desde cualquier asiento, con cada trago a las cervezas, con cada minuto que se le reduce al reloj que dará el inicio en unos minutos al Ecuador-Brasil por las eliminatorias rumbo al Mundial. La euforia es tal que, seres humanos tan diferentes unos de otros, tan opuestos y extraños, se convierten en el mejor amigo, el mejor consejero, el mejor analista…

La plaza Fosch de la calle Reina Victoria y Wilson vibra por sí sola. El grito se reduce a un sonido claro, parejo y estremecedor. Los ecuatorianos han tenido una eliminatoria inconsistente y que ha dejado más dudas -con las goleadas recibidas- que certidumbre y tranquilidad. Hoy por la tarde, precisamente, se espera acabar con esos fantasmas incómodos que podrían incluso complicar y dejar fuera de Sudáfrica al equipo de Vizuete.

A una cuadra del lugar, la avenida 6 de diciembre que conduce al Olímpico Atahualpa emana vibraciones que enganchan de júbilo a todos los invitados. Es el bar Locos por el fútbol, donde hay puros locos por el fútbol.

Comienza el juego y Brasil con Robinho, Elano y Ronaldinho bailan samba en el área rival. Hurtado y Guerrón han sabido manejar al contrario e incluso han puesto en predicamentos al enemigo mediante contragolpes de Valencia, que se la da a Ayoví, que se la pasa a Castillo y que la toca con Benítez, que al final la falla.

Más allá del reclamo de la hinchada, tanto en el estadio como en el bar, en todo Quito y el Ecuador completo, está la seguridad de que esta vez sí. ¿Por qué? Sencillo. Tienen a Benítez, que aunque no ha demostrado todo en su Selección, sí viene de romperla con Santos Laguna.

Un mexicano, ya entrado en calor, delata su procedencia: “¡dáme dos chelas más! ¿no tendrás un tequilita?”. Un par de reporteros que transmiten desde Locos por el fútbol se percatan de inmediato y corren, extasiados, excitados y emocionados. “Seguimos la cobertura en vivo y a todo audio desde la capital del fútbol. Nos hemos encontrado a un amigo mexicano que conoce de primera mano a Christian Benítez, ¡el ídolo, el goleador, nuestra figura y esperanza!”.

El señor, aficionado de cepa al Atlante y antipático al conjunto lagunero responde: “Claro, un gran jugador ese Benítez. Rápido y certero”. “¡Ya lo ven! -gritan los locutores- ¡el amigo mexicano sabe que el Panterita es de lo mejor, el amigo está con el Ecuador…! ¡vamo, vamo, todos con La Tri“.

Termina el juego igualado a uno. Benítez falló de todo y los periodistas, certeros en que “ésta sí es la generación de oro del Ecuador, tenemos capacidad para meternos a las semifinales del Mundial”, salen del bar futbolero. El atlantista, luego de una semana de acudir a congresos, probar alimentos extraños y deliciosos, visitar monumentos hermosos, por fin se siente como en casa… “ahhh cómo venden humo estos cabrones”.

Locos por el fútbol, el estadio, las casas, Quito, el país, todos se visten de amarillo y siguen creyendo que el momento es suyo. ¿Y dónde no?

2 comentarios

  1. PAUENCA viernes 13, agosto 2010 at 1:49

    Hola Emiliano!!
    Me gustó mucho, pero pobre atlantista con lo que se fue a identificar. Lamentable pero cierto.

    Ahora yo creo que los aficionados les creen menos que antes. Sí, siguen intentando vender humo (y seguirán), pero que la afición se las compre ya no es tan fácil.
    Aunque uno como amante de este deporte, siempre mantiene la esperanza en que algún día cambien las cosas.

    Un saludo!!

  2. Emiliano Castro Sáenz sábado 14, agosto 2010 at 16:59

    Qué tal PAUENCA, pues sí. Benítez es bueno, pero en todos lados es igual… los medios aseguran que es la selección que trascenderá “esta vez sí”.
    Aquí vendieron sándwiches jeje.
    Salute!

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