¿Será?

Justo antes del cierre de registros en Europa, el AC Milán anunció la contratación del brasileño Robinho por casi 20 millones de dólares, una cifra importante pero baja en comparación con las grandes cantidades que de repente se dejan escuchar por ahí. Será que Robinho tampoco está en una etapa brillante de su carrera, y es que no es para  menos, ha dejado malas experiencias en su paso por Europa y su fútbol nunca ha terminado de explotar por completo.

Robinho llega al Milán para hacer dupla ofensiva con Zlatan Ibrahimovic y de esta manera conformar un equipo de miedo literalmente. La cuestión es saber si de una buena vez el crack brasileño nos va a demostrar lo bueno que se dice de él, pues desde mi particular punto de vista, es un jugador que hasta hoy su fama se ha dado más por aspectos extra cancha que por lo que hace dentro de ella. Por su lado, Ibra con la deuda acarreada desde Barcelona donde tuvo un año mediocre y no respondió a las expectativas que generó su fichaje. Al final, como todo niño reprobado, le echó la culpa al maestro.

Me queda claro que Robinho es un jugador habilidoso, desequilibrante cuando se lo propone y determinante por momentos, pero futbolísticamente siempre ha quedado a deber en todos los equipos donde ha jugado en Europa. Robinho es una estrella intermitente. Brilla y se apaga y jamás ha deslumbrado como su fama nos presume lo hace.

Ya se habla de las diabluras que hará con Ronaldinho y con todo respeto, hace dos años y medio que Dinho dejó de ser el genio que conocimos alguna vez. Sin duda alguna esta contratación lleva su carga de riesgo, como cualquier otra podría decir usted, sí, pero siendo Robinho la figura en cuestión, creo que hay motivos de sobra para creerlo así.

Por otro lado y cambiando de juego la perspectiva, el que estos tres futbolistas coincidan en un mismo equipo, siempre será motivo para ilusionar a cualquiera que simpatice con los colores o que guste del buen fútbol, y es que de engancharse para bien, el Milán tendrá en estos jugadores un sin fin de virtudes, hablidad, magia, genio y contundencia, ingredientes necesarios para pensar en grande, pensar a lo Milán.

En fin, ya está hecho y las ilusiones rossoneras están puestas en la gran calidad de los ya nombrados que tienen ante sí la gran oportunidad de resarcirse con el fútbol y sobre todo con ellos mismos… ¿Será?

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