Odiarse, la ley primera

Marcelo Rodríguez
Por
Viernes 3, septiembre 2010

Gimnasia y Estudiantes se reparten una ciudad. Más exactamente, La Plata. Se aclara: no el dinero. La Plata es la capital de la provincia de Buenos Aires. Entonces, Gimnasia y Estudiantes se reparten los hinchas en La Plata. Sin embargo, los festejos por la dicha no están proporcionalmente divididos. Estudiantes luce vitrinas repletas de trofeos. En cambio Gimnasia, antiguo como los clubes más primeros, apenas ganó una Copa, tan chiquita que la memoria futbolera no le hace lugar. Pero existe, claro. Fue en 1993 que Gimnasia obtuvo la Copa Centenario, un certamen disputado por los 100 años de la AFA.

Campeón de campeones, Estudiantes goza de prestigio internacional y, por supuesto, local. Gimnasia es la sombra. Pasado oscuro, presente oscuro; futuro, idem. No importa. En Argentina no se celebran tanto las victorias propias como las desgracias ajenas.

Dos escarnios, como ejemplo.

Cuando Estudiantes descendió, en 1994, los hinchas de Gimnasia salieron a las calles. Velas en mano, miles y miles marcharon en silencio a manera de duelo. El muerto era Estudiantes.

Ese día, además, fue campeón Independiente. Uno de sus futbolistas era Néstor Craviotto. Cuando se le preguntó al defensor si estaba feliz, él les soltó a los periodistas:

—No, es uno de los días más tristes de mi vida.

Craviotto había surgido de las divisiones menores de Estudiantes.
Hubo revancha al año siguiente. Paralelamente a la vuelta de Estudiantes a Primera sucedió el hecho que mejor les cayó a sus hinchas: que Gimnasia perdiera el campeonato en la última fecha, en su cancha, con toda la fiesta preparada.

Aquel 25 de junio de 1995, el Tripero jugaba contra Independiente; el segundo era San Lorenzo, que visitaba a Rosario Central. A nadie se le ocurría otro final que no fuera con Gimnasia campeón. Ni a los de Estudiantes. Abrumados por la eventual vuelta olímpica de su rival, hubo exilio masivo. En La Plata quedaron sólo los de Gimnasia.

San Lorenzo ganó, como se suponía. Pero Gimnasia tropezó con su historia misma; Independiente le ganó 1 a 0, con gol de Javier Mazzoni. Al otro día de sus regresos a La Plata, los hinchas de Estudiantes fundaron la peña que, actualmente, lleva el nombre de aquel goleador que nunca jugó en Estudiantes. Inédito. A los que hicieron el homenaje les alcanzó con que Mazzoni le arruinara la vida a Gimnasia. Para ellos, nada más parecido a la felicidad.


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