Si de culpas se trata…

[pro-player]http://www.youtube.com/watch?v=xsaBdbC4gHE[/pro-player]Humillante, aplastante y lapidaria. De inmediato surgen los calificativos para desdeñar la actuación de la Selección Femenil mexicana sub17 en su primer partido dentro del Mundial de Trinidad y Tobago. Sí, en efecto fue una paliza rotunda la que les propinó Alemania a las nuestras. Desvalorizar el papel del tri femenil es un síntoma por la urgencia de festejar algo, lo que sea, en relación a un deporte que consideramos exclusivo de los varones. Ante la carencia de un éxito, optamos por lo más sencillo: aniquilar a quien consideramos el más débil.

La respuesta más prudente y exacta tras el 9-0 vino de Leonardo Cuéllar, técnico del equipo. Sabedor del poco fútbol que mostró su escuadra, reconoció que se dejó de pensar tras el embate germano. Pero también aseguró que el marcador y el partido les “deja una gran lección”. Y vaya que sí.

A la hora de echar culpas todos alzamos la mano. Sin embargo, al momento de asumir responsabilidades todos la escondemos. Mucho han logrado estas chicas con calificar a la Copa del Mundo de la categoría. Un trajín alimentado por la falta de apoyos, promoción y difusión; tal situación es una mala costumbre en el país con las selecciones femeniles.

La pregunta es dónde quedamos nosotros. Aficionados y medios nos enteramos de sus competiciones una vez llegada la cita. Siendo honestos, no nos pasa por la cabeza la idea de ir a un partido para echarles porras. Pagar, ya no un boleto, un pasaje para despedirlas con un canto de aliento es impensable.

Si los federativos no pueden con el paquete, nosotros no nos quedemos esperando una actitud paternalista de su parte para que resuelvan la catástrofe. Si ellos no las apoyan, comencemos a hacerlo nosotros. Hagamos un esfuerzo y tomemos en cuenta ese resquicio que afortunadamente nos brinda la ignominia y decadencia de nuestro fútbol.

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