Leo y el estrafalario Palermo

No conocí un tipo tan pero tan estrafalario como Martín. Me hizo shorar varías veces ché. El peor jugador del mundo, el más torpe, el menos habilidoso, es el más grande también. Leo estaba desorbitado. La noche había transcurrido entre novedades, recuerdos, Risk, cena y té frío, y de momento salió el tema futbolero en la plática de re-conocimiento entre los amigos. Leo, un argentino economista, estalló: Me quería morir, ché. No se veía nada, estaba el cielo nublado y no detuvieron el juego. Me quería morir. Entonces, el loco gritó goool y la efusividad nos abordó a todos. Y de entre la incertidumbre pasajera, el éxtasis, la felicidad de estar en la Copa del Mundo más agónica que recuerde, desde la neblina salió Palermo, ché, moviendo los brazos como el tipo desaliñado que es. Malísimo el tipo. Pero lo amo… es el mejor.

Y Maradona fue puteado por shevarlo al Mundial. De por sí la crítica se le vino encima, sha no habia control en la Selección. Entonces el Diego lo shevó a Sudáfrica y en lugar de meter a Milito, el máximo goleador del Inter campeón, el que acaba de ser premiado mejor jugador de la Champions, el de más güevos, el gran campeón de Europa, en vez de que entrara él, Diego metió a Palermo.

Y sho me quería morir. Estábamos viendo el Argentina-Grecia, y sho quería que ganara Grecía, ché, se lo merecía además, lo estábamos viendo y les dije que iba a entrar Palermo y que iba a meter gol. Riendo, se fueron tragando esas muecas y en cambio me gritaron: «¡Leo, va a entrar, va a entrar!». Y ché, sho me quería morir. Palermo entró, me tapé la cabeza y tan sólo escuché el grito del locutor, supe que Martín lo había hecho. El tipo, estrafalario Palermo, el que menos merecía ir al Mundial, el que menos merecía jugar y meter gol, el que peor le pegó a la pelota, el grande Palermo la metió. Sólo eso faltaba, ché, meter gol en Mundial, ir a su Mundial.

Es gran amigo de Maradona y por eso fue. Es el peor delantero, pero es el más grande. Y con Boca tiene el gol más lejano de cabeza… es el crack más terrible que conozco. Es mi ídolo.

Y sho no me pierdo a Palermo por nada. Y si tengo examen, si estoy ocupado, haga lo que haga me escapo a verlo, a ver a Boca, a sentirlo a distancia. Vivir en Boston no es fácil, ché. Y me distraigo con el baseball, los fui a ver a los Medias Rojas, ché. Y qué aburrido. Qué desesperante. Y entonces todo se vuelve lógico cuando Palermo, el más grande, regresa y nos conectamos y lo veo y lo celebro.

Ché, Palermo el estrafalario… ¡Qué gol más horrible que metió, ¿no?! Todo lo hizo el descomunal Messi, se quitó a todos, bailo como lo hace, ¡cómo lo hace!, y disparó. Entonces Palermo, el torpe, el chueco, el más grande le pegó con los tachones y la metió.

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4 comentarios

  1. Emiliano Castro Sáenz domingo 12, septiembre 2010 at 23:42

    Para los anaqueles de los récords Guinness.
    Saludos Chiva!

  2. Allan martes 14, junio 2011 at 15:40

    Y los trolls me dirán que argentino wanna be… nada de eso. Pero el de Martín fue el gol que más grite en ese Mundial.

  3. Emiliano Castro Sáenz martes 14, junio 2011 at 18:05

    Correcto Alan! De lo más inesperado pero que le sigue dando cuerda a esta eterna historia llamada fútbol. Salud para ti!

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