Tres minutos de cielo Rayado

Las apariencias engañan.

Los Rayados de Monterrey supieron concentrarse en el momento preciso e indicado y, contracorriente, levantaron un 0-2 en contra de emotiva manera en el ocaso del encuentro.

Molero y trabado, el primer tiempo cerró con un inesperado marcador favorable para los norteamericanos. Vucetich salió con la idea de confrontar el juego con un once campechano de suplentes y titulares. Cuando le comió el mandado su homólogo Schmidt con un equipo que apretó cuanto pudo y complicó más de la cuenta al local, recompuso y retomó los hilos del cotejo.

La gente empujó y le llamó la atención a sus Rayados. Vucetich oyó en el medio tiempo el reclamo -increíble en el Tec- y decidió meter a los buenos. Cardoso puso énfasis en el control del balón y Suazo velocidad y precisión al ataque.

De esta manera, en el segundo tiempo la voltereta comenzó con un de Nigris mucho más acompañado. Se soltaron y jugaron a lo que saben.

Entonces, tras varios intentos -de esas veces que el gol está tan anunciado que uno se levanta del asiento- cayó el primero, el segundo… el tercero. Tres minutos de infierno para la para el arquero Terry Boss y su inexistente, entonces, línea defensiva.

Del silbido unísono al término de la primera mitad al éxtasis brutal. El Tecnológico se convirtió en el cielo Rayadoregiomontano que tanto pregona ser.

Paso perfecto del Monterrey, tras cuatro fechas disputadas en la Concachampions. No podía ser de otra manera.

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