¡Así se callan bocas!

Barcelona cumplió y ganó en una cancha que históricamente le resulta complicada. Es una costumbre verle tocar el balón, moverse libremente y controlar la media cancha con los motores, cerebros y cracks que tiene en botines de Iniesta y Xavi. Hoy no fue la excepción.

Por la manera en que comenzó el partido, se preveía un tanto más espectacular y parejo de lo que fue en su totalidad. En San Mamés, el Athletic la estaba haciendo de nuevo. Conseguía hilar peligro desde los costados y Valdés salió airoso en repetidas ocasiones. Barcelona tampoco estaba quieto. Era un juego parejo y llamativo. Finalizó de la misma manera pero en medio hubo una especie de colapso aprovechado por el Barça y su superioridad numérica. Ni la lluvia impidió el toque culé.

Athletic no fue el mismo de inicio de temporada, pues hacerle juego al equipo de Guardiola, pese a carecer de Lio Messi, no es cosa fácil. Menos cuando fue expulsado -polémicamente- su bastión en la línea defensiva: Amorebieta. Las modificaciones tácticas que Caparrós intentó tras la disminución de sus elementos le permitió a los blaugranas hacerse de la posesión.

De cualquier manera fue latente el peligro en ambas porterías. Consistente, Keita acompañó a Xavi e Iniesta (abucheado en esta ocasión) en la creación. Se entendió con Villa y éste le retribuyó en el segundo tiempo asisténdolo para el primer gol con semejante trazo. Luego Xavi impidió que se le escapara una buena oportunidad y clavó el 0-2.

La ausencia de Messi demandaba una reacción de los delanteros a suplirle y la hubo. Villa fue más solvente, se convirtió en líder de ataque y así se sobrellevó el partido, con un arquero rojiblanco monumental.

Iraizoz levantó la mano una, otra y otra vez, evitándo la catástrofe. Si bien el manejo del balón no era marca registrada de los visitantes, sí eran constantes sus llegadas. Villa salió expulsado por un enfrascarse en un manoteo inconsciente y ahí se niveló la balanza.

Entonces la emoción dio vuelta mediante el ímpetu arrojado por todo el estadio en sus jugadores. San Mamés presionaba al tiempo en que con más fuerza que futbol, el Athletic veía su resurgimiento. Gabilondo aprovechó el momento e hizo hervir el final de partido. Para fortuna blaugrana, la reacción del rival fue tardía y, además, silenció las ganas del Athletic vía 1-3 de contragolpe firmado por Busquets.

Barça respondió con futbol en la cancha dos polémicas desatadas en la semana: la suplencia de Messi y las palabras de Mourinho. Hoy los polos opuestos avalan el trabajo de Guardiola y su sentido por el balompié. Así se guardó los tres puntos de una más que compleja visita.

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