¿Por qué se retiró el Chino Garza?

Estaba en su mejor momento, era el joven sensación de la liga y de su equipo. Recién había anotado dos goles para darle la victoria al Nabucodonosor. A sus 18 años era una de las grandes promesas para la Selección Nacional y otro de los pocos que tenía cualidades para jugar en Europa. Pero al Chino Garza lo retiraron su silencio y la ignorancia.

Previo al partido contra Esparta perdió la noción del lugar donde estaba, el vestidor. El Calacas Ramos y Arístides Canchola le hicieron burla: “órale, no te pongas zombie”. Su mirada insegura buscaba reconocer algo que le permitiera saber en qué lugar se encontraba. Después de unos minutos, volvió a la normalidad.

Saltó a la cancha para entrenar el torito y cuando se disponía a robar un balón escuchó una voz amenazante: “la culpa es de tu madre”. Desconcertado, volteó hacia sus compañeros para detectar quién había pronunciado esas palabras. Todos se reían y le gritaban: “síguele, no te hagas güey”. De nuevo se escuchó la voz: “ya deja de vivir, muérete”. Asustado, corrió hacia el túnel de los vestidores.

Entró al baño, se mojó la cara y respiró agitadamente. Su entrenador, el Topo Castro, se acercó a él y le preguntó qué sucedía. “Nada, nada. Hoy no quiero ni puedo jugar, necesito irme. Es una emergencia”. El Topo Castro le cantó halagos y reproches antes de dejarlo ir. A partir de entonces tampoco le permitiría volver. Ese día Nabucodonosor perdió tres a cero y Castro perdió 250 mil pesos pactados con los promotores.

A 10 años de aquél suceso, el Chino Garza es tratado en la Clínica Dalí, instituto especializado en atender a personas con esquizofrenia. Tuvieron que pasar cinco años para que Garza confesara a su familia los padecimientos y males que sufría. Ni en casa ni en el equipo prestaron atención a su salud, fue hasta que la Yoyis, su hermana, lo encontró lleno de miedo debajo de su cama.

Hoy no quiere saber nada del fútbol y mucho menos del Nabucodonosor y del Topo Castro; prefiere leer una y mil veces a Charles Dickens. Por su parte, Castro sigue debutando y corriendo jóvenes del equipo, pues necesita el dinero para pagar su nueva casa. ¡Qué lastima que no sepa nada sobre el cáncer que padece!

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