La dupla técnica de River


Son dos. Acaso tengan que serlo. En realidad es uno, pero es como si fueran dos. River tiene un entrenador doble turno; en el primer caso es filósofo y recatado: atiende de lunes a sábado. El otro es necio, gritón y agresivo: se muestra los domingos, en horas del partido. Ángel Cappa es la expresión argentina de la convivencia entre Mister Hyde y Doctor Jekyll. Un hombre que piensa y dice. Y otro que se queja y escupe rabia. Veinticuatro horas después del empate de su equipo ante Banfield, reflexionó: “Prometo no repetir algo semejante, ojalá lo pueda cumplir”. Tras un penal que sancionó Pezzotta (el muy bueno de Carrizo se lo atajó a Tito Ramírez), el técnico de River transformó su cara y sus maneras de la semana. A los insultos, increpó al árbitro. Obvio, fue expulsado. Ya pasó algo similar en el encuentro anterior y en los anteriores al anterior, también.

De escuela menottista, bandera del lirismo y de discurso florido, Cappa sucumbe ante esa criptonita que, para él, es cualquier partido de fútbol que juega su equipo.

Este hombre de 64 años no es superhéroe ni pertenece a la Liga de la Justicia. Cappa no tiene capa; tampoco vuela. Pero tendrá que apelar a todos sus poderes para ser él. O para ser uno. Yo elijo el que vive de lunes a sábado.

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