Fui por Vilar y me topé al Jefe

El Elías con el Jefe BoySucedió el sábado pasado. Llegué a la hora citada en el lugar pactado, el hotel de concentración. Fui con la encomienda de cumplir con la colaboración para FutbolSapiens: entrevistar a Federico Vilar. La gente de Comunicación Social y prensa de Monarcas Morelia me atendió de manera excelente y me pidió paciencia puesto que el arquero tenía un compromiso personal además de la cena con el equipo.

Fueron tres horas de espera pero que valieron mucho la pena. En el mismo hotel se concentró Cruz Azul y aficionados celestes fueron a apoyar a su escuadra y de paso aprovecharon para pedir autógrafos y fotografías. Un señor se hospedó en el hotel ese día en la tarde con el único propósito de que sus dos pequeños hijos tuvieran la oportunidad de estar cerca de sus ídolos: Villa, Chaco y Chuletita. Ni siquiera se instalaron en su habitación, permanecieron en el lobby.

El padre de los chamacos les dijo claramente: “en cuanto vean salir a alguien con los pants del Azul vayan a preguntarle a qué hora bajan los jugadores”. Bien obedientes, los niños corrieron hacia el primer hombre que apareció cuando se abrieron las puertas del elevador, el Ojitos Meza. El Profe extendió sus brazos para recibirlos pero le cambiaron la jugada: “señor, ¿a qué hora bajan los jugadores?”. Sacado de onda, comprensivo de la inocencia infantil, Meza les respondió: “ah, ahorita bajan a cenar para que los vean”. Apenado, el padre de los pequeños se acercó a ellos y les hizo ver quién era el hombre que tenían enfrente. “No papá, nosotros queremos ver a los jugadores”. Humillado, el padre casi los obligó a tomarse una foto con Meza, quien dijo entenderlos y aceptó con gusto la petición impuesta por el señor. “Ojitos, ¿a qué hora bajan los jugadores?”, replicaron los escuincles.

En otra zona, en el bar del hotel, estaba él. De pie, serio y con los brazos cruzados, veía el partido entre Santos y Toluca. Nadie cerca, ni un alma a su alrededor. Su simple presencia impone a kilómetros de distancia. Con miedo y temor me acerqué a él, temblé para pedirle una fotografía. “Jefe, me gustaría tomarme una foto con usted” / “Claro que sí”. Volteó, me abrazó y posamos para la cámara. “Muchas gracias, Jefe” / “No, por nada”. Con los nervios de la experiencia ─y el alivio de no ser agredido o gritoneado por Tomás Boy─ salí a fumar un cigarro.

Momentos después ingresé de nuevo al hotel y Vilar pidió disculpas por la tardanza antes de comenzar con la entrevista. También hubo chance para charlar de su idolatría por Hugo Gatti y de su sentir al ser convocado por Maradona a la Selección Argentina. Terminado el propósito, y mientras guardaba la herramienta de trabajo, a unos pasos se aproximaba hacia mí el Jefe, el mismísimo Tomás Boy. Con paso sereno y firme lanzó una mirada de halcón, juré que me iba a correr y a recriminar por molestar a sus muchachos, pero al pasar junto a mí me esbozó una sonrisa acompañada de un “buenas noches”.

P.D. Al día siguiente Vilar cometió un error de aquellos contra Pumas que le costó la derrota a Monarcas. Más relevante es porque para la entrevista de FutbolSapiens el portero dijo que lo apasionante para un arquero es vivir en el límite del error y del éxito. ¡Quién iba a imaginar que después de ese “buenas noches” del Jefe pasó lo que pasó! Corrí con mucha suerte.

2 comentarios

  1. Daniel Sánchez martes 5, octubre 2010 at 20:59

    Hola que tal amigos, yo también tengo la oportunidad de convivir de cerca con el `Jefe´ y con el resto de los jugadores, pues también me “dedico” a la reporteada, y debo decirles que el señoron Tomas Boy, es una persona de lo mas fina, pues aunque acabe de hacer el coraje de su vida, siempre se porta de maravilla con la prensa.

    Así que excelente Elías por la entervista a Vilar y por poder convivir de buena manera con Tomas…

    Saludos a todos y suerte!!

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